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Xabi Gómez, op: "El Evangelio nos pide acercarnos a las tiendas, escuchar nombres e historias, y convertir la compasión o indignación en políticas justas"

Acampada en Sol | Efe/Rodrigo Jiménez

En las playas de Ceuta, cientos de menores migrantes, muchísimos menores de edad, levantaron tiendas donde cobijarse. En las plazas, las acampadas denuncian que el derecho a la vivienda no está garantizado y que tener trabajo no asegura poder pagar un hogar. Son realidades diferentes, pero ofrecen una radiografía sobrecogedora: algo no funciona, cuando las estructuras que deberían proteger a las personas o no lo hacen o las señalan como problema. En todo caso, una emergencia no puede desplazar a otra.

No podemos confundir situaciones ni simplificar sus causas. En Ceuta, tras una llegada masiva, existe una emergencia migratoria y de protección de menores que exige identificación, acogida digna, cooperación entre administraciones y responsabilidad europea. Entre nosotros, muchas familias sufren una crisis de vivienda alimentada por la escasez de oferta asequible, la precariedad, la especulación, la búsqueda de máximo rendimiento y unas políticasinsuficientes.

La playa y la plaza nos invitan a hacernos eco de la pregunta que el papa León XIV nos planteaba:

«¿Cuál es el problema del sistema que permite que una persona mayor sea expulsada de su casa?». Y añado: ¿qué problema empuja a tantos niños yjóvenes a querer huir de su país? Si el sistema es el problema, trabajemos para que sea parte de la solución. ¿No será que fallan o hemos desplazado los valores morales que lo sustentan?

Estas preguntas nos provocan. Además de reaccionar ante las emergencias, es necesario buscar las causas sistémicas. Algo no funciona cuando la casa se ve como un negocio y un activo financiero, antes que como un hogar; o cuando un menor migrante es visto antes como una amenaza que como un niño. Dejemos de castigar a las personas empobrecidas y luchemos contra la pobreza y la precariedad.

Ya era hora de que el principal problema del país fuese tratado como el principal desafío que pide respuestas, pactos de Estadoy acuerdos entre administraciones públicasy ciudadanía que no pueden esperar.

El Evangelio nos pide acercarnos a las tiendas, escuchar nombres e historias, y convertir la compasión o indignación en políticas justas. El nivel de cualquier civilización se mide por la forma en que protege la vida y la dignidad de los más vulnerables.

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