Para unos es un héroe nacional, para otros, un oportunista y un traidor Hassen Chalghoumi, el imán que planta cara al integrismo islámico en Francia

Hassen Chalghoumi, presidente de la Conferencia de Imanes de Francia
Hassen Chalghoumi, presidente de la Conferencia de Imanes de Francia

"La apertura del espíritu me ha costado mi libertad. Me han quemado el coche, he tenido amenazas de muerte, han agredido a mi mujer, a mis hijos. Es el precio que he tenido que pagar", asegura

"No podemos permitir que esta gente ensucie nuestra religión. Amo mi religión y a nuestro profeta, pero también a Francia"

Él y varios imanes del colectivo nacional que dirige se reunirán con el ministro del Interior para plantear sus demandas, como organizar la formación de imanes y la expulsión de "gurús" enviados por potencias extranjeras

(RD/Agencias).- Para unos es un héroe nacional, para otros, un oportunista y un traidor. Hassen Chalghoumi, presidente de la Conferencia de Imanes de Francia, defiende al Gobierno en su lucha contra el islamismo y aboga en una entrevista a EFE por un islam "a la francesa", moderado y republicano.

En Drancy, a las afueras de París, hay que atravesar varias barriadas de bloques y el parking de un gigantesco supermercado para llegar a lo que parece una gimnasio municipal. Se trata en realidad de la mezquita, que este viernes tiene una vigilancia particular.

Varios furgones de antidisturbios guardan el lugar y, a sus puertas, un agente con chaleco antibalas y walkie-talkie corta el paso. De poco sirve recordarle la cita previa con el imán. "Todo el mundo viene a ver al imán Chalghoumi", dice.

Sorprende a partes iguales la enorme mediatización y el imponente dispositivo de seguridad que rodea al imán, que tras la decapitación del profesor de Historia Samuel Paty, a las afueras de París, reclamó un refuerzo en la lucha contra el integrismo islámico.

Se dijo a favor, incluso, de disolver asociaciones contra la islamofobia. "No soportamos más el discurso victimista", dijo ante los medios.

Musulmanes franceses rezando
Musulmanes franceses rezando

Uno de los agentes que lo acompaña a diario ironiza sobre su trabajo: "Es movidito. Todos los días sufre alguna agresión, física o verbal", asegura.

"Hay gente que lo adora y gente que lo odia. Saber quién es quién es difícil, la amenaza está en todas partes", resume el policía, armado de un fusil.

En la mezquita, risueño y casi ajeno al trasiego de seguridad a su alrededor, Chalghoumi charla con otros imanes de París que han venido a acompañarlo en el homenaje a Paty, y trata, con cierta dificultad, de quitarle importancia a las amenazas que lo llevan día sí y día también a interponer denuncias: "Tengo un abono en la comisaría".

"La apertura del espíritu me ha costado mi libertad"

"Hace quince años que alertamos sobre estos perfiles integristas, que sacrificamos nuestras vidas. Me han quemado el coche, he tenido amenazas de muerte, han agredido a mi mujer, a mis hijos. Es el precio que he tenido que pagar", asegura Chalhgoumi a EFE, minutos antes de que empiece la oración.

Nacido en Túnez en 1972, aterrizó en Francia a finales de los años 90 tras viajar por varios países de Oriente donde, según ha contado, buscaba un islam espiritual en el que se formó y que supone, sin duda, la parte más borrosa de un currículo que le valió en un primer momento ser perseguido por los servicios secretos.

Él ha renegado siempre de cualquier contacto con círculos extremistas, y el alcalde centrista de Drancy, Jean-Christophe Lagarde, ha dado la cara por él al asegurar que hubo manipulación.

Fue Lagarde quien se fijó en él por sus dotes de comunicación hace más de una década.

A partir de entonces se convirtió en uno de los mediadores entre musulmanes franceses y Ejecutivo, lo que permitió la construcción de la mezquita de Drancy, pero su defensa de un islam abierto y de restablecer el diálogo con los judíos le ha costado su libertad.

"No podemos permitir que esta gente ensucie nuestra religión. Amo mi religión y a nuestro profeta, pero también a Francia. Aquí tendemos la mano a los rabinos, a los curas, he recibido al obispo de Saint-Denis y es un honor para mí. Esa apertura me ha costado mi libertad", dice.

Ha tenido que cambiar de casa en varias ocasiones y vive alejado de su familia, pero se siente apoyado y enseña las cartas que recibe de todos los rincones de Francia con la misma devoción con la que enumera las amenazas.

Chalghoumi

Denuncia el victimismo

"El islamismo utiliza el discurso victimista para que nuestra juventud, a fuerza de decirles que son víctimas del sistema colonialista, del sionismo, de Francia, del racismo, crea realmente que son víctimas. Y desafortunadamente muchos lo creen, tienen ganas de vengarse, y pasan al acto. Ese es el resumen", señala.

Chalghoumi está a favor de que el Gobierno disuelva los colectivos que incitan al odio pero también los que "se han establecido en el victimismo".

"Hay que mirar hacia adelante. Francia no es racista, hay personas racistas pero para eso están las leyes y los derechos que hay en este país, donde existe una Justicia. No necesitamos que los islamistas nos defiendan", reivindica.

"No necesitamos que los islamistas nos defiendan"

A principios de noviembre, él y varios imanes del colectivo nacional que dirige se reunirán con el ministro del Interior, Gérald Darmanin, para plantear sus demandas.

Entre ellas organizar la formación de imanes y la expulsión de "gurús" enviados por potencias extranjeras, pero también reclama proteger a la juventud de las redes, vídeos y webs que incitan al odio, y sancionar a quienes amenazan en internet.

"Me gusta la libertad, pero hay límites, sobre todo cuando hay personas que lo pagan tan caro como este profesor, con su propia vida", dice.

Uno de sus principales enemigos, Abdelhakim Sefraoui, se encuentra en prisión desde el pasado fin de semana vinculado a la investigación por el asesinato de Paty.

Chalghoumi, uno de los blancos de sus campañas en redes durante la última década, recuerda que Sefraoui pasó más de seis meses manifestándose a diario ante la mezquita de Drancy.

"No protestaba contra mí, sino contra la idea de un islam de Francia que yo defiendo, contra una visión libre e independiente", señala.

Un "islam republicano e ilustrado", capaz de acoger a la redacción de "Charlie Hebdo" en su seno, como hizo en su mezquita, pese al desacuerdo que pueda haber en la cuestión de las caricaturas. Por encima de las diferencias está "el respeto humano", dice, y las leyes de su país, que, defiende, deben estar por delante de la religión.

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