Vida y pensamiento de Juan Antonio Monroy, según Juan G. Biedma
Este libro traza, con pulso narrativo y rigor académico, la vida, la obra y el pensamiento de Juan Antonio Monroy. Según el autor, Monroy quiso demostrar que la fe evangélica no empobrece la cultura, sino que la enriquece al abrirla al horizonte de lo trascendente
(Protestante Digital).- Este libro traza, con pulso narrativo y rigor académico, la vida, la obra y el pensamiento de Juan Antonio Monroy. Su autor, Juan G. Biedma, es licenciado en Ciencias Religiosas y Estudios Eclesiásticos. Está diplomado en Ciencias Bíblicas y tiene un Master en Teología. Ha publicado artículos sobre la materia en importantes revistas. En este libro firma un retrato de Monroy, compuesto por su talento como lo que es, un escritor profundo que maneja con soltura el arte de escribir bien. Biedma dedica muchas páginas al tema de la libertad religiosa partiendo del libro Defensa de los protestantes españoles, publicado en su primera edición en Tánger en 1958 y en inglés en 1961. Para Biedma, con este libro Monroy “inauguraba una línea de pensamiento y acción que marcaría toda su trayectoria posterior en la defensa inquebrantable de la libertad de conciencia”.
De la libertad religiosa Biedma pasa a considerar las muchas páginas que Monroy dedica al análisis de los intelectuales ante la religión. Lo hace en su libro de 2012 Los intelectuales y la religión. En este libro dedica ocho largos capítulos a Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Rubén Darío, Amado Nervo, Juan de Dios Peza, William Shakespeare, veintidós semblanzas de otras tantos autores y 114 páginas al tratamiento de Dios en la poesía española.
Dice Biedma que los Intelectuales y la religión “revela que Monroy concibe la literatura como lugar de confrontación vital con la religión … Invita a sus lectores a transitar el terreno de la crítica literaria sin abandonar la identidad confesante”.
Un capítulo en el libro de Biedma lleva este título: La trilogía cervantina. Ocupa 143 páginas. Esta trilogía está compuesta por tres títulos donde Monroy escribe con suficiente espacio sobre Cervantes y su don Quijote: La Biblia en el Quijote, Todo Cervantes y Andanzas y lecciones de Don Quijote con fondo bíblico.
Biedma da un repaso a cada una de estas tres obras.
“Todo Cervantes no pretende una exégesis erudita de los textos cervantinos, sino una lectura panorámica”, escribe Biedma.
Andanzas y lecciones de Don Quijote con fondo bíblico “marca el sesgo espiritual y pastoral de Monroy, asumiendo un papel divulgador”.
La Biblia en el Quijote “ocupa un lugar absolutamente singular en la obra de Monroy. Más allá de su dimensión literaria, encierra un trasfondo religioso ineludible”, escribe Biedma.
En el libro que estoy comentando Biedma termina con Cervantes y trata un tema absolutamente literario. El libro de Monroy que lleva por título Grandes escritores hispanoamericanos. Este volumen recoge 30 perfiles de autores de la literatura hispanoamericana desde Alejo Carpentier a Rubén Darío.
El libro puede considerarse como un método eficaz para acercar al pueblo evangélico y al público en general “a la gran literatura hispanoamericana como espacio de diálogo entre cultura y trascendencia”, escribe Biedma.
La vida y obra de Monroy se definen por un doble movimiento de fidelidad al Evangelio y apertura a la cultura
En las últimas páginas de su libro Biedma escribe sobre el legado y la herencia que deja Monroy. Dice que “la vida y obra de Monroy se definen por un doble movimiento de fidelidad al Evangelio y apertura a la cultura”. Sigue Biedma que la palabra de Monroy, “ya fuera en prensa, conferencias o libros, se mantuvo siempre vinculada a la libertad de religión y conciencia, la dignidad humana y sus derechos y posibilidades de un cristianismo sin ataduras clericales y dogmáticas”.
Para Monroy, continúa Biedma, la literatura moderna y contemporánea no puede desligarse de la cuestión religiosa, porque lo sagrado se mantiene como pregunta latente, como nostalgia o como rechazo, pero nunca con indiferencia, porque el Evangelio es palabra de luz que ilumina la conciencia humana en todas sus dimensiones.
Según Biedma, Monroy quiso demostrar que la fe evangélica no empobrece la cultura, sino que la enriquece al abrirla al horizonte de lo trascendente.
Biedma dedica el último capítulo de Monroy a la herencia que deja a sus seguidores.
Entender la teología como interpretación cultural de la existencia.
Marcar límites en el diálogo ecuménico y religioso.
La proclamación del Evangelio a toda criatura, según lo mandó el Señor Jesucristo.
El anuncio de la fe en público y en privado.
Pelear la buena batalla cristiana antes de acabar la carrera en la tierra.
Vivir anunciando con absoluta fidelidad al mundo que Dios existe y el Hijo, muerto en cruz de madera, vino al mundo para salvar nuestra alma y asegurarnos la vida eterna.
El libro se encuentra disponible en Editorial Clie.
