Bienaventuranzas de la Utopía
Felices quienes son perseguidos por seguir tercamente la estrella esperanzada de la utopía.
Felices quienes tienen la certeza de que el trabajo dará su fruto y que la fraternidad, la sororidad se hará visible.
Felices quienes ofrecen su sonrisa para que ilumine a muchos rostros, dando así paso la noche al anhelado amanecer.
Felices quienes refrescan y recrean sus sueños y esperanzas en el rocío de cada mañana.
Felices a quienes los sueños no les quitan nunca el sueño, si sueñan despiertos.
Felices quienes renuevan cada día sus sueños para que no se les desvanezcan las ilusiones, ni se les adormezca el alma.
Felices quienes no pierden la esperanza, ni el deseo, ni la pasión, ni el entusiasmo, ni la ilusión.
Felices quienes no creen que la utopía sea lo irrealizable, sino lo que es posible conseguir “golpe a golpe, paso a paso, verso a verso”, lo que parece inaudito e incluso milagroso.