El buen vivir felicitante (salmo 100)
El buen vivir felicitante (salmo 100)
Hoy, en esta nueva mañana de mi vida, deseo renovar
mi confianza en todas las mujeres y los hombres que mantienen
en alto los letreros luminosos que anuncian la bondad y la justicia.
Mi canto de hoy es para todos ellos y ellas, pues nos enseñan
el camino perfecto: el de darse y mantenerse siempre agradecidos.
Deseo seguir sus estelas dentro de mi corazón,
en mi casa, en mi vida, sin poner mis ojos en lo que deslumbra,
sino en la simplicidad de las pequeñas cosas de cada día,
y alejando de mí el egoísmo, la opresión, la riqueza y la vanagloria.
Haré oídos sordos a las proclamas de los arrogantes,
a los programas que solo invitan a la superficialidad,
a las noticias engañosas, a quienes alaban la corrupción,
la violencia, la xenofobia o la exclusión.
No permitiré que se hospede en mi interior
la apatía, la ambición o la voracidad,
para dar paso al buen vivir felicitante,
en lugar del vivir bien a costa de los demás.