Descanso
DESCANSO
Quienes tenemos la suerte de disfrutar de vacaciones, no tenemos que perder de vista a las personas que, por distintas circunstancias, no puede tenerlas.
Sería bueno que durante el tiempo de serenidad que implica este tiempo, no olvidemos a la gente que peor lo pasa: que no tiene trabajo, que está padeciendo la guerra, la marginación, el odio, la exclusión, la violencia, el odio…
Dejo que José María Rodríguez Olaizola hable por mí con su texto titulado Descanso:
Descansa
de prisas, de urgencias,
de retos, de inercia.
Descansa de agobios,
de citas, de agenda,
de mil compromisos,
de tanta exigencia.
Descansa del ruido;
de la turbulencia
de vidas veloces,
de la intransigencia
de un mundo irascible.
Descansa del ego,
que tiene querencia
a cobrar tributos.
Deja el torbellino
de días furiosos.
Abraza el sosiego
de las horas quietas.
Pero no dimitas
de ser compasivo.
No le abras camino
a la indiferencia.
No te desconectes
del amor concreto.
Cuida bien la hoguera
de la fe, que traiga
luz a la penumbra,
sentido al vacío,
gozo a la tristeza.
El bien no se apaga,
y de Dios no hay tregua.