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Generalizaciones injustas

Generalizaciones injustas

Carta abierta a Isabel Díaz Ayuso:

Todas las generalizaciones son erróneas, parciales e injustas, porque anulan el perfil individual de las personas y crean estereotipos.

Estas generalizaciones las ha expresado usted recientemente, asegurando que la acampada de la Puerta del Sol está liderada por personas con un “tinte comunista”, que se colocan a la cabeza de una “pretendida noble lucha”. Y también afirmó que se trata de personas que “no han pagado impuestos en su vida”, “no han construido nada” y “en ocasiones ni han estudiado, ni lo hacen, ni saben de qué va la vida o lo que cuesta”.

Le voy a poner un ejemplo muy claro, para demostrarle que lo que usted afirma es falso.Mi hijo Abraham está participando en esta acampada de Sol desde el primer día. No ha militado en ningún partido político nunca, ni comunista ni de cualquier otro signo. Por supuesto que tiene sus propias ideas: transfeminista, queer, pacifista, anticolonialista, antifascista, antirracista…

Ha dado clases particulares antes y mientras hacía la carrera de Biológicas, se licenció e hizo un máster en Barcelona. Empezó a trabajar en una editorial y, desde el principio hasta ahora, ha estado pagando los impuestos como cualquier otro trabajador. Actualmente lleva adelante un proyecto con personas LGTBIQ+ sin hogar, con problemas de drogas y otras dependencias...

Él sabe “de qué va la vida o lo que cuesta”, porque ha tenido que superar muchos problemas, a veces muy duros, y lo ha conseguido por su propio esfuerzo junto con la ayuda que ha recibido por parte de su entorno familiar y de amistades. 

Su compromiso socio-político lo ha mamado en casa desde que tuvo uso de razón. Ya venía a vernos a la acampada por el 0,7% en la Castellana, donde pusimos una tienda, en la acampada de Sol del 15M en la que también estuvo y en múltiples causas sociales en las que siempre hemos participado.

Abraham cuando acaba su jornada de trabajo vuelve a Sol, para participar en múltiples actividades y asambleas, junto a sus compañeras y compañeros, duerme allí y por la mañana, con el cuerpo dolorido pero bien alegre por la labor realizada, vuelve a su puesto de trabajo.

No pretendo ensalzar a mi hijo por encima de nadie. Es un ejemplo más de los muchos que podrían aflorar entre las chicas y los chicos acampados en Sol. Yo los he visto y he comprobado cómo están organizados, el buen clima que se respira, el apoyo que se dan unos a otras, la moral bien alta que mantienen a pesar de las presiones de los medios y de la ultraderecha, junto a las dificultades de vivir a la intemperie.

Y esa es su motivación, sentir cómo se vive a la intemperie, sin el refugio de una casa por parte de quienes han sufrido un indignante desahucio. Están luchando por una política de vivienda justa, con alquileres que se puedan pagar, sin que logren desahuciar a las personas más vulnerables, para que los inquilinos e inquilinas puedan dormir tranquilos y para que los y las jóvenes puedan mirar al futuro con esperanza. Están luchando generosa y desinteresadamente por los demás.

Decir que todos esos jóvenes son unos vagos u otras barbaridades que se están diciendo estos días contra ellos y ellas o, por ejemplo, que todos los políticos son corruptos, son generalizaciones y por lo tanto una falsedad.

Solo bajando a la arena de la realidad sin prejuicios se puede ver objetivamente y con claridad. Usted tiene la acampada a su lado, pruebe a acercarse y hablar con ellos y ellas, para escuchar sus demandas. Ese sería el mejor hacer de cualquier persona que ostente un cargo público y pretenda estar junto a la ciudadanía, conocer sus problemas para darles la mejor solución posible.

Como dice el lema del Sindicato de Inquilinas, que nos debería hacer reflexionar y tomar partido contra los fondos buitre y los fondos de inversión y los desahucios injustos: “Ellos por dinero, nosotras por amor”.

Esto es lo que se intenta vivir desde la acampada de Sol y las de todo el país, junto al trabajo diario por conseguir las justas metas que se proponen, pese a las deficiencias y errores que cualquier grupo humano pueda tener. Con tanto amor y ternura eficaces, aunque ya las lluvias nos indican que estamos en otoño, será muy difícil detener esta nueva primavera.      

Atentamente.

Miguel Ángel Mesa Bouzas  

Nota: Cuando estoy terminando de escribir este artículo, me llega la dolorosa noticia de la muerte de Mari Carmen en el hospital, sin haber llegado a ocupar de nuevo su hogar.

Quisiera dar inmensas gracias de corazón a Mari Carmen por su fuerza, por su lucha, por su dignidad. Ella ha prendido la mecha de las acampadas que están en muchas plazas de nuestro país y ha despertado la conciencia de muchos corazones hacia el problema de la vivienda. No te olvidaremos, pues seguirás presente en la lucha contra los desahucios y por una vivienda digna.           

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