A su lado está mi refugio (salmo 70)
A su lado está mi refugio (salmo 70)
Muchas veces me digo a mí mismo:
para qué me sirven tantos desvelos,
nuestra causa está llamada al fracaso,
no sufrimos más que derrota tras derrota,
pues siempre triunfan los poderosos,
y las personas injustamente tratadas
siguen sufriendo, llorando, muriendo…
En cambio, a quienes acumulan sin cesar,
se les ve felices, sanos, satisfechos,
no tienen que sufrir los sinsabores
de la pobreza, el hambre, la miseria,
ni pasan por el trabajo denigrante y esclavo,
se visten con las marcas más caras
y deslumbran por su belleza,
se les ve orgullosos de sí mismos,
solo piensan en ostentar
y en mantener su estatus, aunque tengan
que robar, defraudar, oprimir.
No obstante, veo que sus vidas
son pura frivolidad y superficialidad,
sus amigos y amigas lo son por mero interés,
los matrimonios duran un instante
y, por dentro, están vacíos, insatisfechos.
Y entonces reflexiono:
prefiero tomar una cerveza mientras
charlo con mis buenos amigos;
o un plato de legumbre
en torno a la mesa con mi familia;
o escaparme con libertad
a contemplar el mar o las estrellas.
Y dejarme acompañar
por las personas más olvidadas y desheredadas,
porque ellos y ellas me proporcionan
la más profunda felicidad,
me hacen sentirme más humano,
me ayudan a mantener un corazón limpio.
Y me vuelvo a decir:
¡Qué bueno es Dios, Padre y Madre, para el justo!,
qué delicia es poder permanecer
junto a las personas más vulnerables,
y construir junto a ellas mi refugio.