Malditos desahucios, benditos jóvenes
Malditos desahucios, benditos jóvenes
Era noche cerrada y comenzó a llover en la Puerta del Sol. Ya se habían extendido muchas lonas para proteger las tiendas y a sus ocupantes, pero la actividad no se detenía entre los activistas.
Se había convocado una asamblea, para decidir las actuaciones a realizar según se fueran sucediendo los acontecimientos. Después de varias intervenciones, un hombre pidió la palabra.
“Hola, buenas noches, me llamo Jesús. Yo vengo del centro pastoral San Carlos Borromeo de Entrevías, y participo en la Red Interlavapiés en la acogida a inmigrantes, entre otros grupos.
Estuve en la manifestación y en la posterior puesta en marcha de esta acampada. Quiero deciros que resuena en mí otra acampada que se realizó hace ahora 15 años y que tantas esperanzas nos despertó por entonces. Aquella alegría la estoy reviviendo también estos días. Sobre todo por la cantidad de chicos y chicas jóvenes que participan en esta lucha tan acertada y generosa. Renováis mis creencias y mi confianza en que otro mundo más justo y fraterno/sororal es posible.
Reflexionando sobre todo esto, he escrito unas líneas esta noche pasada en la tienda, que querría leeros ahora, si me lo permitís”.
Y le dieron su pleno consentimiento.
“El profeta Isaías decía entre el siglo octavo y séptimo antes de Cristo: ¡Malditos quienes acaparan casa tras casa, hasta que no hay nadie que las pueda habitar, excepto para ellos mismos en toda la ciudad! (Is 5,8).
Y yo digo hoy:
Malditos los fondos buitre, pues son auténticos buitres sin corazón y sin medida, pues solo saben especular con las viviendas que adquieren, buscando el aumento de sus beneficios sin importarles quiénes se quedan sin casa por no poder pagar las subidas draconianas que les imponen.
Malditas las sociedades de inversión en el mercado inmobiliario, que concentran miles de viviendas en grandes ciudades, inflando los precios del alquiler hasta consumir más de la mitad del salario medio de las personas trabajadoras para poder pagarlos.
Malditos los poderes públicos que miran hacia otro lado ante el drama de los desahucios, por acción u omisión, a quienes solo les importa que se cumpla la ley, por injusta que sea, quienes no se esfuerzan por crear una nueva legislación que impida los desalojos a la gente más vulnerable, ni invierten en la construcción de pisos asequibles, para que los y las jóvenes puedan adquirir una vivienda asequible, quienes no impiden que se discrimine al posible comprador por su color de piel, su procedencia, su cultura.
En cambio os digo a vosotros y vosotras, admirado ante vuestro compromiso diario y en concreto hoy, aquí en Sol, para que estas injusticias tengan una auténtica solución:
Felices quienes se esfuerzan y luchan cotidianamente para que otras personas puedan vivir humanamente en una vivienda, con dignidad, con perspectivas de futuro y con alegría de vivir.
Felices quienes se unen a la lucha contra los desahucios, quienes protegen a las inquilinas e inquilinos a los que se les quieren desalojar, quienes unen sus brazos y se acuerpan para que no puedan echarles. Solo con el esfuerzo colectivo se puede hacer realidad la esperanza.
Felices quienes con medidas audaces y no violentas, como esta hermosa acampada en Sol, crean y recrean nuevas formas de reivindicación, con el fin de que se apliquen las medidas oportunas para que los desahucios tan inhumanos, como el realizado a Maricarmen y a tantos miles de ciudadanos vulnerables, acaben de una vez para siempre.
Felices quienes comprenden, junto a otras muchas personas que están viniendo estos días a esta plaza, que la lucha contra los desahucios y por una vivienda digna, debe ir en conjunto a otras luchas de tanta gente empobrecida, marginada y excluida. Porque todo está interconectado. Todos, todas, dependemos unos de otras. Sigamos adelante con audacia y sensatez. Hoy la vida adquiere un nuevo sabor, un nuevo color, una agradable sensación llena de ilusión desde esta Puerta del Sol.
Que la Luz de la justicia y del amor verdadero os guíen en todos vuestros pasos. Muchas gracias a todos, a todas”.