Mis principales prioridades
Los compromisos alcanzados entre PP y VOX establecen que se implementará el principio de prioridad nacional, como uno de los principales acuerdos que han firmado para llevar a cabo los pactos de gobierno en Extremadura y Aragón. Pero cada partido tiene una idea diferente sobre su significado: para los populares se trataría de premiar el arraigo de un ciudadano a un territorio sin importar la nacionalidad. Para el partido de ultraderecha, significa darle prioridad a los españoles sobre los inmigrantes en la admisión a los servicios públicos o cualquier otro derecho social.
La Ley Orgánica 4/2000, que regula los derechos de las personas extranjeras en España, en su artículo 14, establece que “los extranjeros residentes en España tienen derecho a los servicios y a las prestaciones sociales en las mismas condiciones que los españoles”. La igualdad ante la ley es uno de los principios básicos de nuestra Constitución y de la dignidad debida a cualquier hombre o mujer que viva en nuestro país.
Al hilo de este tema tan polémico me han surgido algunas reflexiones sobre mis prioridades principales:
- La reducción de la pobreza y la ampliación de la protección social, garantizando una red de protección para los sectores más vulnerables.
- El acceso a los servicios públicos, fortaleciendo y ampliando la red de cuidados, la salud universal y la educación pública, principalmente.
- Fomentar políticas que generen empleo estable y de calidad, con sueldos y trato dignos y una debida protección de los trabajadores y trabajadoras.
- El acceso a una Justicia independiente de la clase política y de las élites más acomodadas y más parcial y favorable hacia las víctimas, de cualquier tropelía y abuso, y que no genere en la ciudadanía escepticismo, recelo, miedo.
- Una política que fomente un verdadero acceso a la vivienda digna, una regulación efectiva de los alquileres a un precio razonable con respectos a los salarios, ayudando a la ciudadanía y a los y las jóvenes y a las personas más vulnerables y excluidas, primordialmente, el derecho a una vivienda digna, cumpliendo así el mandato de la Constitución.
- La lucha implacable contra el feminicidio, la violencia física y el maltrato psicológico contra las mujeres, dándoles así seguridad tanto en el ámbito personal, como en el familiar, laboral y social.
- La expansión del paradigma feminista a todos los niveles en las distintas esferas de la Administración y de la Educación, de la Sanidad…, para favorecer e incrementar la igualdad y la dignidad de las mujeres en todas las esferas de la vida.
- El enfrentamiento implacable ante cualquier agresión, física o legislativa, contra la comunidad LGTBIQ+ aumentando los derechos civiles y la protección a este colectivo, con energía y firmeza.
- Una mayor contundencia legislativa ante las actitudes políticas que fomenten el odio, los bulos, la xenofobia y el racismo, la oposición a la ampliación de derechos de minorías sexuales (LGTBIQ+) y del feminismo, etc.
- La aplicación inmediata y de forma ineludible del empadronamiento como un derecho fundamental, no una concesión, obligatorio para los ayuntamientos, independientemente de la situación administrativa o de vivienda del solicitante, pues es la llave para acceder a servicios básicos como sanidad, educación y servicios sociales.
- La regularización de la población migrante en situación irregular, permitiéndoles salir de la exclusión, acceder a derechos básicos (sanidad, vivienda, educación…), obtener permiso de residencia y trabajo, y vivir sin miedo a sanciones o expulsiones.
- Luchar contra la exclusión de las personas migrantes, la persecución policial y la reforma de la ley de Extranjería, el cierre de los CIES, favoreciendo la acogida, la integración, el asesoramiento, la atención básica, e informando a la ciudadanía de la importancia y el valor que supone, a todos los niveles, la llegada de estas personas a nuestro país…
Tanto en mi condición de ciudadano y como cristiano que intenta vivir siguiendo el ejemplo y el espíritu de la buena noticia de Jesús de Nazaret, que decía: “Todos vosotros sois hermanos y hermanas, nadie está por encima ni por delante del otro, al contrario, la importancia de cada persona se mide por la disposición a servir a los demás y a tratarlos con plena igualdad, empezando por los más necesitados y vulnerables”, no puede haber en nuestro país ciudadanos de primera y de segunda categoría, dependiendo del país de nacimiento o de la nacionalidad de sus progenitores.
Y creo con absoluta certeza que serían las prioridades personales y nacionales de Jesús, el emigrante, el galileo, tan rebosante de humanidad que se desvivió por las personas más indefensas y desprotegidas en su mundo. Y sin duda alguna, a través de nosotros y nosotras, también del nuestro.