Bendiciones en un paisaje de guerra

Bendecir tiene su raíz latina en bene, bien, y dicere, decir. Significa alabanza, pero también desear a alguien un bien ilimitado, un bien sin reservas e incondicional invocando para esa persona o colectivo la bendición divina. Lo recuerdo ahora porque tengo la sensación de que al hablar de bendiciones se ha quedado en un formalismo alejado de la actitud del corazón que involucra a Dios mismo.

La bendición Urbi et Orbe de la Semana Santa es un clásico de los papas. Pero de tanto darle solemnidad y boato ha quedado la imagen de algo muy ceremonial y más bien ostentoso. Lo siento con pena porque así resulta difícil quedarnos con la esencia de esta oración -¡la bendición es una oración!- que en la persona de León XIV en esta pasada Semana Santa ha tenido un marcado mensaje de construcción de la paz dirigido al corazón mismo de cada persona. Y de seguido, nos invitó a sumarnos todos a la vigilia de oración por la paz el sábado 11 de abril.

El Papa pudo haber señalado las guerras concretas que asolan nuestro planeta, pero se centró en la urgente necesidad de desarmar los corazones de inquinas, aversiones y odios que solo conducen a la violencia, al sufrimiento, a la deshumanización y a la muerte. Se refirió a quienes ordenan matar a tantos seres humanos, pero centró su mensaje para todas las personas, especialmente quienes valoramos el don de la bendición de Dios capaz de mover nuestros corazones.: "A la luz de la Pascua, ¡dejémonos sorprender por Cristo! ¡Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el corazón!

La referencia directa a las guerras la hizo desde el recuerdo que tuvo para su antecesor y amigo, el Papa Francisco cuando hace un año justo, dirigió al mundo sus últimas palabras: “Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo'". Y León XIV apostilló: ¡Quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!”.

Estamos en la Pascua de Resurrección que significa el triunfo de Cristo sobre la muerte violenta. Esta es nuestra fe, creemos en su mensaje de vida que da la paz a los corazones, más fuerte que la cultura de la muerte. Recordemos pues, esa peticón de León XIV para rezar por la paz este sábado 11 de abril en la confianza de que todo ser humano es un agente de paz; que tengamos fe al pedir bendiciones para todos los que sufren las guerras porque toda oración es escuchada.  

POSDATA – Si no podemos unirnos a la oración este sábado, hagámoslo en otro momento, que todo summa porque Dios sabe muy bien aprovechar cuánto de amor sincero ponemos en desear la bendición de una buena causa. Y no hay mejor objeetivo que la paz en los corazones como requisito para alcanzar la paz mundial.

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