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El Papa y Trump

Donald Trump había lanzado una dura crítica contra el Papa en las redes sociales. Durante su vuelo a Argelia para iniciar su gira por África, León XIV decidió contestar de forma clara, defendiendo que “alguien debe atreverse a decir que hay alternativas a la guerra". Esta actitud suya es por lo la que a tantos cristianos se les acusa de entrar en política, cuando lo que hacen es denuncia profética.

En apenas unos días, el pontífice se ha convertido en una de las voces internacionales más visibles frente a Trump, en un pulso que ha ido creciendo sin pausa. No deja de ser llamativo que sea la primera vez que un Papa mantiene un enfrentamiento tan directo con un presidente estadounidense, sin que su posicionamiento parezca improvisado.

El resultado es que León XIV ha salido reforzado en su defensa de las instituciones internacionales y los DD.HH., subrayando el papel de organismos como Naciones Unidas, y por supuesto el mensaje del Evangelio. Cabe añadir que una parte importante del electorado de Trump se identifica como cristiano practicante. El resultado es que Trump ha puesto a León XIV en el mapa mediático, muy renuente a informar sobre sus opiniones.

A los pocos días de su elección el año pasado, León XIV pidió un alto el fuego inmediato en Gaza, la liberación de rehenes y un acceso humanitario sin restricciones. En agosto de 2025, el papa León condenó lo que calificó como "castigo colectivo" y el desplazamiento forzado de palestinos, y describió las condiciones en Gaza como "inaceptables". En su sermón de Navidad, el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo habló de "las tiendas en Gaza, expuestas a la lluvia, el viento y el frío". Y en enero de este año, expresó su preocupación después de que fuerzas estadounidenses arrestaran al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas. Abogó por el respeto de la soberanía de Venezuela y al pleno respeto de los derechos humanos y civiles. Pero todo ello ha sido muy tamizado en los medios y en las redes sociales… hasta ahora.

En política exterior, los roces comenzaron cuando Trump arremetió contra el Papa al calificarle de “´débil frente al crimen, y terrible para la política exterior. No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear", escribió entre otras lindezas ofensivas como la publicación de una imagen en la que se le ve como una figura similar a Jesús que parece sanar a un hombre.

El impacto fue tal, que es la primera vez que Trump retira la imagen. Lo peor fueron las declaraciones que siguieron: que EE.UU. podría "borrar la civilización iraní" si Teherán no cumplía con las exigencias sobre las negociaciones nucleares y el estrecho de Ormuz. El pontífice respondió a la amenaza calificándola de "verdaderamente inaceptable" e instó a los católicos a presionar a los líderes políticos para trabajar por la paz.

Gracias a las intemperancias de Trump. todo el mundo conoce las verdaderas opiniones del Papa y hasta donde está dispuesto a manifestarse, reforzando su perfil de liderazgo en defensa del Evangelio.

En Inmigración, el PapaLeón ha criticado repetidamente las políticas migratorias restrictivas de Trump, enmarcando el tema como una obligación moral arraigada en las enseñanzas evangélicas sobre la compasión y la dignidad. En noviembre de 2025, el líder de la Iglesia católica dijo que los extranjeros en EE.UU. estaban siendo tratados de una forma "extremadamente irrespetuosa", al hacerse eco de un comunicado de obispos católicos estadounidenses que criticó las deportaciones masivas.

En una alocución en la plaza de San Pedro el pasado octubre, instó a los católicos a no tratar a los migrantes con "la frialdad de la indiferencia o el estigma de la discriminación", y posteriormente cuestionó las políticas de Trump como compatibles con las enseñanzas pro-vida de la Iglesia. Esas declaraciones provocaron una reacción negativa en las esferas católicas conservadoras.

Religión y autoridad. Trump en redes sociales ha acusado al Papa de extralimitarse en su papel: "No quiero un papa que critique al presidente de EE.UU.” porque "No creo que esté haciendo un muy buen trabajo. Le gusta el crimen, supongo". La respuesta fue clara: "Seguiré hablando con firmeza contra la guerra, buscando promover la paz, el diálogo y el multilateralismo", añadió el Papa, añadiendo que seguiría alzando la voz "con fuerza" en defensa del Evangelio.

No me gusta que un Papa sea jefe de Estado, pero si tiene que ser así, que ejerza sus galones de la manera que lo está haciendo León XIV. Me resulta desazonador tanto ´fuego amigo´ por jerarcas acostumbrados a leer el Evangelio al revés, aprovechando sus cargos para ejercer el poder en lugar de irradiar liderazgo de servicio… bien cerca del Papa, y también de nosotros…

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