¿Qué vas a hacer con el amor que te sobra?
A veces, una cita o una frase se convierten en llaves que abren el corazón humano. Y la frase que encabeza esta reflexión es la que sustenta todo lo que voy a compartir ahora con la esperanza de que logre que le demos vueltas, al menos durante toda la semana.
Lo bueno de tener amigos, es que siempre hay alguno de guardia, dispuesto a compartir historias ejemplares que llenan el corazón. Pues bien, uno de ellos, me facilita una historia sobre Facundo Cabral que no te deja indiferente, y por eso no puedo guardármela para mí pensando en quienes no la conozcan. O si la conocen, merece la pena recordarla.
Este cantautor argentino fue nombrado Mensajero de la paz mundial por la Unesco (1996) y nominado al premio Nobel de la Paz (2008). Lo cierto es que hasta llegar aquí, paso por un trance fatal. En 1978, su esposa y su hija fallecieron en un accidente de aviación, salvándose él por haber perdido la conexión del fatídico vuelo. A partir de aquí, su vida fue un infierno emocional e incluso físico, deseando la muerte a cada momento. Pero observó que mientras él se moría de pena, “miles de personas recuperaban las ganas de vivir a través de sus canciones”, en palabras de mi amigo.
En pleno duelo, contacta con Madre Teresa de Calcuta buscando fortaleza espiritual para levantarse todos los días. Y en uno de estos encuentros, la santa en vida y Premio Nobel de la Paz poco después del accidente aéreo (1979), después de escucharle a Facundo le hace esta pregunta: Vaya… ahora sí que estás en problemas: ¿dónde vas a poner el amor que te sobra? Me imagino la expresión del pobre bardo. Mi amigo cree que aquella pregunta tuvo que resonar en sus oídos como “un hachazo en tronco vivo”; y no era para menos. Facundo Cabral se quedó con ella ayudando una temporada en labores humanitarias y cristianas con los más pobre de entre los pobres. Curiosamente, el propio Facundo de niño fue rescatado de un vertedero y ayudado por un jesuita a recuperar la esperanza para llegar a la mejor posibilidad de sí mismo.
La pregunta en cuestión tiene una hondura espiritual incuestionable: aquel amor que nuestro cantautor irradiaba para su mujer y su hija, se perdió en la negrura vital más absoluta. Y, sin embargo, Madre Teresa de Calcuta logró activar el amor que somos para convertirse en la llave maestra que activó sus mejores resortes humanos, volando todavía con más altura vital de la que había logrado antes del fatal accidente.
El contexto también me parece importante. Facundo Cabral era considerado un rojeras porque como buen cantautor de la época, hacía denuncia social con los poemas que cantaba tan bien. Ay, los prejuicios… Llegó a ser un referente antes y después del accidente, historia que yo no conocía. Porque lo primero que él hizo tras escuchar la frase de la madre Teresa fue poner el amor que le sobraba en el cuidado de quienes atendían las Misioneras de la Caridad.
Si todos necesitamos ser amados, es igualmente cierto que todos tenemos la necesidad de amar, de volcarnos en otras personas. Sobre todo, cuando los dones que atesora nuestro corazón, un mal día carecen de destinatario. Pero no solo entonces… ¿Cuántas veces nos sobra amor porque lo mantenemos encerrado bajo siete llaves? Ahí quizá mejor sería decir “el amor que te falta” al prescindir neciamente de la experiencia de sentirse útil, de contribuir a aliviar el sufrimiento de alguien, siquiera mínimamente. Siempre queda dentro algo por lo que merece la pena existir: activar el amor, la felicidad de los demás.