Cabeza y corazón en su sitio
Oración inspirada en las lecturas del domingo 6 del tiempo ordinario 15.02.2016
La cabeza y el corazón en su sitio
Señor, vivimos entre tantas voces que nos aturden.
Queremos tener la cabeza y el corazón en su sitio.
Queremos escucharte
porque grande es ti sabiduría, Señor.
Nos dicen que cuantas más opciones para elegir, más libres seremos.
Pero tú nos dices :
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”,
“La verdad os hará libres” ,
“Entrad por la puerta estrecha”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que nadie debe decirnos quienes somos, que nos debemos hacer a nosotros mismos.
Pero tú nos dices:
“Padre nuestro que estás en los cielos…”,
“Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”,
“… os haré pescadores de hombres”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que la autonomía del individuo es el valor supremo, y que el otro es como una interferencia para nuestra autoafirmación.
Pero tú nos dices:
“Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos”,
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis amor los unos por los otros”,
“Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros”,
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que el yo hay que gestionarlo como una empresa, que somos autorreferenciales.
Pero tú nos dices:
“Cuando oréis, no seáis como los hipócritas… Tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en lo secreto”,
“No juzguéis, para que no seáis juzgados”,
“Guardaos de practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que hay que buscar el progreso y crecimiento permanente,
que más más es mejor,
que avanzar es crecer,
que estancarse es fracasar,
que todo se queda viejo.
Pero tú nos dices:
“No os acumuléis tesoros en la tierra… acumulaos tesoros en el cielo”,
“La vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”,
“Buscad primero el Reino de Dios y su justicia”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que el éxito y la meritocracia es la tonalidad de la convivencia.
Pero tú nos dices:
“Los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”,
“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”,
“Bienaventurados los pobres…”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen la enorme importancia de la eficiencia, productividad y rendimiento,
que vales por lo que produces.
Pero tú nos dices:
“Venid vosotros solos a un lugar desierto, a descansar un poco”,
“¿Qué aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?”,
“No podéis servir a Dios y al dinero.”
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que cada uno es su imagen, su historia, su estilo, su visibilidad,
que nuestro ser es nuestro aparecer.
Pero tú nos dices:
“Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”,
“No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre… sino lo que sale de la boca, que viene del corazón”,
“Bienaventurados los humildes de corazón”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que el bienestar y el placer son criterios últimos,
que lo bueno es lo que nos hace sentir bien,
que el sufrimiento es absurdo y debe eliminarse.
Pero tú nos dices:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”,
“En el mundo tendréis tribulación; pero confiad: yo he vencido al mundo”,
“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
Nos dicen que la competencia económica y las leyes del mercado son el principio organizador de lo social.
Pero tú nos dices:
“No os agobiéis por vuestra vida… Mirad las aves del cielo… ¿No valéis vosotros más que ellas?”,
“No os agobiéis por el mañana”,
“Dad, y se os dará”.
¡Ábrenos la mente y el corazón!
¡Conviértenos en testigos y habitantes de tu Reino!
carmeloampelio@gmail.com https://raspasdefuego.blogspot.com/ Oraciones inspiradas en las lecturas del domingo.