Vivir de otra manera

Oración inspirada en las lecturas del domingo 04.10.2026. Tiempo ordinario 27. CICLO A

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.Señor, danos tu gracia para vivir de otra manera:

Un poco más agradecidos por lo recibido y menos obsesionados con el tener, mandar, aparentar.

Un poco más al cuidado del bien común en los pequeños detalles que podemos hacer conscientemente.

Un poco más al servicio de la reconciliación y de la paz en nuestras ciudades.

Un poco más amplios de visión frente a los pequeños egoísmos que sembramos sin darnos cuenta.

Un poco más atentos a lo que merece realmente nuestro tiempo frente a tantas estrategias diseñadas para capturar nuestra atención.

Un poco más capaces de dejar espacio a los demás en medio de las tensiones diarias.

Un poco más capaces de distinguir lo importante de lo urgente, lo verdadero de lo viral y lo valioso de lo simplemente rentable.

Un poco más capaces de hacer silencio para escuchar qué está pasando realmente dentro de nosotros, alrededor de nosotros y entre nosotros.

Un poco más capaces de mirar a cada persona como un fin y nunca simplemente como un instrumento para nuestros proyectos, intereses o necesidades.

Un poco más capaces de transformar la indignación en responsabilidad, la crítica en compromiso y la compasión en prácticas concretas de cuidado.

Un poco más capaces de vivir desde la sobriedad frente a una cultura que necesita convencernos continuamente de que nunca tenemos bastante.

Un poco más cercanos a quienes quedan en los márgenes de nuestros círculos de comodidad, reconocimiento y pertenencia.

Un poco más compasivos para cuidar a quienes tenemos cerca.

Un poco más comprometidos en hacer de nuestra propia vida una pequeña alternativa visible: más justa, más sobria, más fraterna, más libre, más contemplativa y más esperanzada.

Un poco más conscientes al misterio, a la gratuidad y a la trascendencia frente a una cultura que pretende reducir toda la realidad a utilidad, cálculo y rendimiento.

Un poco más conscientes de las consecuencias sociales, humanas y ecológicas escondidas detrás de nuestras pequeñas decisiones cotidianas de consumo.

Un poco más conscientes de que la tierra no es una propiedad que podamos agotar, sino una casa común recibida, compartida y confiada a nuestro cuidado.

Un poco más contemplativos frente a la aceleración, más presentes frente a la dispersión y más profundos frente a la superficialidad.

Un poco más críticos y alternativos frente a tanta paparrucha que nos agota,

Un poco más cuidadosos con nuestras palabras y nuestros actos habituales.

Un poco más despiertos frente a todo aquello que pretende decidir por nosotros qué debemos desear, comprar, admirar o temer.

Un poco más dialogantes y escuchantes en los gruñidos que nos golpean día a día.

Un poco más dispuestos a preguntarnos quién paga el precio de nuestro bienestar cuando ese precio permanece cuidadosamente oculto.

Un poco más empeñados en construir fraternidad precisamente allí donde la lógica dominante nos invita a competir, desconfiar, excluir o desentendernos con una altiva indiferencia.

Un poco más fraternales en los roces de la vida cotidiana.

Un poco más humanos frente a quien necesita escucha, ayuda, misericordia,

Un poco más incómodos ante la injusticia y un poco menos acostumbrados a convivir tranquilamente con aquello que degrada la dignidad humana.

Un poco más lentos para juzgar, más rápidos para comprender y mucho más cuidadosos antes de convertir al otro en enemigo.

Un poco más libres interiormente frente a las presiones del consumo, de la comparación social y de la necesidad permanente de aprobación.

Un poco más lúcidos para comprender lo que nos pasa en los procesos personales y sociales que vivimos o padecemos.

Un poco más resistentes frente a la lógica que convierte todo —el tiempo, la naturaleza, las relaciones e incluso a nosotros mismos— en mercancía.

Un poco más responsables a medio y largo plazo de nuestras decisiones.

Un poco más silenciosos ante tantos ruidos externos e internos que nos calientan la cabeza.

Un poco más sobrios, sencillos, simples… frente a tanta sofisticación narcisista.

Un poco más valientes para transformar aquello que no debería seguir siendo normal.

Un poco más vertebrados en torno a lo esencial: la santidad y la justicia.

Señor, danos tu gracia para vivir de otra manera:

con un poco menos ego,

con un poco de menos prisa,

con un poco menos avidez consumista,

menos un poco menos indiferencia frente a los demás…

con más atención a las personas que nos rodean,

con más cuidado de la fraternidad,

con más sentido de la justicia y el compromiso,

con más cuidado de nuestra interioridad y nuestra espiritualidad

y con más esperanza activa día a día.

carmeloampelio@gmail.com https://raspasdefuego.blogspot.com/  Oraciones inspiradas en las lecturas del domingo.

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