Don Bosco peregrino

El carisma salesiano, cercano a la juventud, jovial, alegre y promotor de cultura popular, pone en evidencia la fuerza del seguimiento de Jesús con el rostro amable de la paz y la justicia. Sin haber pisado tierra americana, su espíritu misionero lo llevó a soñar con sembrar su naciente obra en nuestro continente. Y se hizo realidad en vida con la presencia de los pioneros salesianos en el Cono Sur.

Uno de los primeros conocedores e imitadores del carisma de Don Bosco en Venezuela fue el Pbro. Jesús Manuel Jáuregui Moreno. El famoso colegio Sagrado Corazón de Jesús de La Grita calcó su pedagogía y dio frutos abundantes. En compañía del Obispo Lovera, en visita ad limina, pasaron por Turín para empaparse más de la llamativa obra que surgía en la Italia republicana. Abogó porque fueran sus hijos los que se encargaran de su obra educativa.

Los caminos fueron otros pero desde hace más de un siglo el espíritu salesiano revolotea, en sus hijos y en los de María Auxiliadora, por todos los rincones del país. Su reliquia recorriendo nuestra geografía es un llamado a la fe y la esperanza de tantos que ven en él, uno de los mejores ejemplos de diálogo, de lucha en medio de las mayores adversidades, de promoción de juventudes con entusiasmo contagiante.

Su presencia en Venezuela, es casi un milagro. A punto estuvimos de ser excluidos del peregrinaje americano de sus restos por la ceguera de quienes no entienden que la fe mueve montañas y la intransigencia destruye lo más noble: el afecto hecho servicio y entrega.

Su paso entre nosotros en este año sacerdotal es un acicate para dar gracias a Dios nos ha regalado la vida y el testimonio de hombres emprendedores y santos como San Juan Bosco que son luz y sal en este año sacerdotal que culmina. Su peregrinaje sea un baño de esperanzas y de paz para todo el pueblo venezolano.

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo
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