IN memoriam P. Juan Carricaburu SJ
Nacido en Elvetea, Navarra, en 1926, es uno más de la pléyade de jesuitas vasco-navarros que han dado toda su vida a la evangelización en Venezuela. Desde niño sintió la vocación en la Compañía de Jesús, y en la Escuela Apostólica de Javier (1936-41), al pie del espíritu del gran misionero, descubrió también la suya.
Ingresó al noviciado de Loyola el 7 de septiembre de 1941 y el segundo año, desde el 25 de octubre de 1942, lo hizo en Los Chorros, Caracas, con el Padre Fernando Bilbao. Pasó a hacer el Juniorado (1943-46) en Santa Rosa de Viterbo, en Colombia y los años de Filosofía y Ciencias (1946-50) en Bogotá, obteniendo la licenciatura en la Universidad Javeriana. El magisterio lo realizó en el Colegio San Ignacio de Caracas (1950-53). Fue a hacer la Teología en Weston College, EE. UU. (1953-57), ordenándose allí de sacerdote de manos del cardenal Richard Cushing el 15 de junio de 1956. La Tercera Probación la hizo en Gandía. Y los Últimos Votos en Barquisimeto el 2 de febrero de 1959.
Sus primeros años sacerdotales los dedicó a la educación. Barquisimeto en el Colegio Javier (1958, 62-68); en Los Teques, como formador y profesor (59-62). Luego pasa a la acción pastoral parroquial, primero en Cumaná en la parroquia San Luis Gonzaga (68-70); luego, superior del equipo misionero con sede en Costa Rica (70-75). En Maturín, en las parroquias San José Obrero y San Ignacio (76-79). Párroco en Maracaibo (79-82); de 1982-91 estuvo en Paraguaná en las parroquias confiadas a los Jesuitas. Y durante una década 91-01 estuvo al frente de la Parroquia San José Obrero de Mérida.
La obediencia lo trasladó a la Iglesia de San Francisco en Caracas, hasta el 2006 en el que pasó a la enfermería del San Ignacio hasta su muerte. En Mérida se le recuerda con cariño y gratitud por su disponibilidad permanente, su palabra oportuna y su inserción en la problemática de la iglesia local y la región. Gracias a este hombre bueno y fiel que trasmitió el carisma de San Ignacio con garbo y firmeza. Paz a sus restos.
Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo