El mundo de las cárceles visto por voluntarios penitenciarios La incerteza vital al salir de la prisión

La incerteza vital al salir de la prisión.
La incerteza vital al salir de la prisión. Justícia i Pau

Cuatro miembros de la comisión de prisiones de Justícia i Pau cuentan en un libro su experiencia en el programa de acompañamiento a los reclusos que están a punto de salir de los centros penitenciarios.

Xavier Badia, Juli de Nadal, Roser Garcia i Irene Monferrer son voluntarios de la comisión de prisiones de Justícia i Pau. Dos chicas y dos chicos bien distintos que tienen en común haber compartido experiencia en el programa de acompañamiento a los reclusos que están a punto de salir de los centros penitenciarios. Cada caso que acompañan es una verdadera aventura con resultado incierto. No en vano, el libro en que cuentan lo vivido lleva por título Sortir de la presó, una aventura incerta (Icaria,2020), y recoge casos también muy diversos para ilustrarlo y ayudar al lector a conocer una temática que normalmente resulta desconocida.

Las cárceles están lejos del interés de buena parte de la ciudadanía.
Las cárceles están lejos del interés de buena parte de la ciudadanía. Justícia i Pau

Este compendio de experiencias es una ráfaga de aire fresco que retorna el ánimo en momentos tan oscuros como los que vivimos. Las vivencias narradas impactan tanto por las reacciones de las personas voluntarias como por las de las personas acompañadas. El lenguaje es muy llano, auténtico, de primera mano; la impresión que causa es honda, a pesar de la sencillez del relato. Es bien cierto que el mundo de las cárceles es desconocido, con una variedad inmensa de casos y situaciones; un terreno especialmente apto para los prejuicios. En este sentido, la coordinación que hace la comisión de prisiones de Justícia i Pau es clave para garantizar al máximo posible el éxito de cada intento.

La experiencia es dura, con un porcentaje alto de fracaso, al menos aparente. La pregunta es si se puede mantener la esperanza, a pesar de todo. Este libro creemos que permite una respuesta positiva, y de aquí su interés para que la habitual distancia —si no ignorancia completa— respecto del mundo de las cárceles encuentre algún correctivo gracias a un mejor conocimiento, ponderado, aunque sea mediado a través de las experiencias narradas. Acercarse a cada caso ayuda a comprender sus entresijos y a reducir el grado de incertidumbre  con el que topan los voluntarios y las instituciones. Asumir la incertidumbre del resultado de cada experiencia resulta, sin duda, duro; pero abre también el paso a los aspectos positivos que no se han de contar cuantitativamente, sino por el grado de recuperación de cada persona ex-reclusa, sólo mesurable a largo plazo y en todas sus dimensiones vitales.

Imagen de cubierta del libro 'Sortir de la presó' (Icaria, 2020).
Imagen de cubierta del libro 'Sortir de la presó' (Icaria, 2020).

Como cada caso narrado es “un caso único”, la brevedad del libro no obsta para conseguir interesar al lector hasta el punto de animarle a superar la distancia con que la mayoría miramos este tema. Las cárceles están “lejos” de los intereses de la mayor parte de la ciudadanía, y el destino de los reclusos o de los que están a punto de salir no figura en la lista de nuestras preocupaciones. Las necesidades, anhelos y esperanzas de las personas encarceladas —aunque tengan tantos puntos de contacto con las de cualquier otra persona— resultan teóricos y ajenos a la sociedad en conjunto. Por ello hay que agradecer publicaciones como esta, y más aún la experiencia que relata, que pueden aportar puntos de vista más reales sobre el tema. Gran tarea la de Justícia i Pau, a través de la comisión de prisiones y de todas las personas que colaboran como coordinadoras, formadoras o voluntarias.

Como cualquier aventura, a la vez atrae y asusta. Según confiesan los voluntarios, la cárcel “atrapa”. Conocer y relacionarse con los presos que están a punto de salir de ella no es fácil. Hay que escuchar mucho, hacerse cargo de sus miedos e inseguridades, estar a su lado, sin olvidar nunca que se trata de personas adultas, libres y responsables de sus decisiones. La gente que sale de la cárcel continúa acarreando un estigma. La gracia de este libro creemos que es que, sin negar todo ello, abre una esperanza no teórica, sino tangible y real. Ojalá que, de rebote, toque también nuestra mentalidad de lectores para que cambiemos nuestras maneras de mirar y nuestras actitudes sobre el tema.

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