La Pasión de lo interno

Los sentimientos estos días discurren de forma encontradiza entre la nostalgia, la indignación y el deseo de que esta especie de pesadilla jamás soñada termine cuanto antes.

Para lo católicos son fechas cruciales por todo cuanto estas semanas representan. Son tiempos de introspección, de pensarse, de pensar y de darse a los demás. Pero no es posible más allá de nuestro entorno absolutamente cercano.

Somos muchos quienes estos días querríamos estar presenciando la Semana Santa en las calles, disfrutando del buen tiempo que curiosamente nos está acompañando, con ese olor tan característico mezcla de azahar e incienso, depende claro está de la ciudad en la que nos movamos. Pero no es posible.

Lo habitual en estas fechas, por lo que a la música respecta, es hablar de la obra cumbre de la historia de la música: La Pasión Según San Mateo del archiconocido Johann Sebastian Bach. Quizá también, aunque menos conocida, La Pasión Según San Juan del mismo autor. En ambas, aunque cada una a su manera y desde su prisma, se cuenta la historia del prendimiento, pasión y muerte de Jesús de Nazaret, constituyendo a todas luces una de las historias narrativas más llamativas y citadas a lo largo y ancho de nuestra cultura occidental.

No obstante, pese a la importancia de las anteriores pasiones citadas, ni de una ni de la otra hablaremos hoy. Nos vamos a otra pasión menos convulsa. Una pasión que mira más al interior que al exterior. Una pasión desprovista de todo adorno superfluo pero impregnada de un pathos verdaderamente apasionante. Nos vamos a la Pasión Según San Juan del compositor estonio Arvo Pärt.

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Arvo Pärt nació en 1935 en a ciudad de Paide, Estonia, cuatro años antes de la dominación de la URSS. Formado en piano, oboe y percusión inició su camino de formación en la composición musical en 1954 en el Conservatorio de Tallin, estudios que se vio obligado a suspender para realizar el servicio militar obligatorio. Finalmente, trasg graduarse en 1963 tiene lugar la presentación de su Sinfonía Nº1. Durante este periodo alterna la composición con su trabajo como ingeniero de sonido en la radio estatal.

Es importante remarcar que, tras un primer periodo en el que experimentó con nuevas sonoridades próximas a la vanguardia de la época y tras un largo tiempo de silencio (8 años nada más y nada menos) en el que se dedicó a realizar un profundo estudio de la polifonía medieval y renacentista, Pärt reapareció en 1976, año en el que tiene lugar el estreno de Einstein on the beach de Philip Glass, con una obra absolutamente contrastante con el estilo que, de alguna manera, marcaba el establishment de la música alemana que se oponía a cualquier atisbo de recuerdos a tiempos pasados y, por supuesto, a cualquier atisbo de minimalismo. Decíamos pues que Arvo Pärt reaparece en medio de ese maremágnum sonoro con una pieza simple para piano For Alina (para Alina) escrita con tan sólo dos melodías que se entrecruzan y dialogan entre sí. 

La música de Arvo Pärt, como la de sus colegas Steve Reich, Philip Glass, Henryk Górecki, John Tavener o John Adams, es vista como una isla de luz, como un recodo de remanso espiritual en el que refugiarse del ruido de la época. Quizá es esta la idea y la sensación que perdura en el tiempo al profundizar en la obra de estos compositores. Quizá es ahí donde radica su éxito.

Valga remarcar que hace tan sólo unos días, Arvo Pärt ha sido galardonado con el Premio Fronteras del Conocimiento que otorga BBVA. El fallo del jurado ha destacado que sus creaciones son “una aproximación nueva a la música espiritual, especialmente coral, que reduce el material sonoro a lo esencial”.

La Pasión Según San Juan Pärt, obra que nos ocupa, está basada en los capítulos 18 y 19 del Evangelio Según San Juan. La obra comprende dos solistas, en la que Jesús está representado por un barítono y Pilatos por un tenor. Completan la escena un cuarteto en representación del evangelista, y un coro; todo ello acompañado por un pequeño ensemble instrumental que incluye oboe, fagot, violín, violonchelo y órgano.

La obra, tras una primera escucha, puede resultar de una gran simpleza. Sin embargo, os animo a profundizar en ella porque descubriréis un nuevo mundo sonoro. Un nuevo mundo que, además, está absolutamente imbricado con el cantío gregoriano y con la polifonía renacentista, y plenamente cargada de matices medievales. Es una obra que invita a la reflexión. Una obra que, en su aparente sencillez, alberga una gran cantidad de emoción contenida. Una obra en la que la música parece acercarse a lo inmaterial ya que la nulidad de contraste o cambios de tonalidad la llevan a lo etéreo.

Se atisba en ella un abismo de transmutación, de transformación esperanzadora en un resurgir futuro. De alguna manera nos da paz. Nos da luz. Nos invita a la introspección. Nos acompaña.

https://www.youtube.com/watch?v=dH3bkVapmGo&t=1124s

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