Cumbre mundial de curas en el Vaticano
Si, en el encuentro, los curas reconocen el enorme pecado y el asqueroso delito de algunos de sus colegas (las manzanas podridas), sin justificaciones ni paliativos...
Si hacen penitencia pública por el pecado de sus hermanos en el presbiterado, con humildad y arrepentimiento sinceros...
Si prometen ayudar al Papa a limpiar la Iglesia, denunciando los comportamientos delictivos e indignos de algunos de sus compañeros, porque, muchas veces, ellos son los primeros en enterarse...
Si prometen pensar ante todo y sobre todo en las víctimas de los curas abusadores y consolarlas y apoyarlas económicamente a fondo...
Si se comprometen a abandonar el sacerdocio-funcionarial para abarzar a fondo el sacerdocio-servicio...
Si se deciden, de una vez por todas, a dejar de ser los amos de las parroquias y dar corresponsabilidad total a los laicos...
Si renuncian a todo tipo de poder clerical...
Si se encarnan de verdad en el pueblo...
Si contagian a un Dios humano, cercano, que quiere y salva a la gente y da sentido a sus vidas...
Si...siguen haciendo éstas y otras muchas cosas, que ya hacen, en Roma tomarán nuevo aliento y el presbiterado brillará en todo su esplendor. Nuestro curas entregados son la mayoría. Nos sentimos orgullosos de ellos y queremos seguir haciéndolo.
José Manuel Vidal