Cumbre mundial de curas en el Vaticano

Se van a reunir tres dias en Roma. Desde Mañana hasta el día 11. Más de 10.000 curas de casi todos los países del mundo. La mayor reunión de sacerdotes de la Historia. Un acto de afirmación y desagravio. Un cerrar filas en torno al Papa, barrendero de Dios, y un mostrar públicamente el orgullo de ser presbíteros de la Iglesia. Una forma de darse ánimos, de reafirmar su vocación. Y una ocasión especial para explicar al mundo que manzanas podridas en el clero sólo hay unas pocas, aunque hiedan tanto. Una cumbre que puede ser rampa de lanzamiento presbiteral, siempre que no se convierta en un puro encuentro narcisista de "elegidos", que se enrocan en su bondad y acusan a los demás (medios de comunicación incluidos) de todos sus males.

Si, en el encuentro, los curas reconocen el enorme pecado y el asqueroso delito de algunos de sus colegas (las manzanas podridas), sin justificaciones ni paliativos...

Si hacen penitencia pública por el pecado de sus hermanos en el presbiterado, con humildad y arrepentimiento sinceros...

Si prometen ayudar al Papa a limpiar la Iglesia, denunciando los comportamientos delictivos e indignos de algunos de sus compañeros, porque, muchas veces, ellos son los primeros en enterarse...

Si prometen pensar ante todo y sobre todo en las víctimas de los curas abusadores y consolarlas y apoyarlas económicamente a fondo...

Si se comprometen a abandonar el sacerdocio-funcionarial para abarzar a fondo el sacerdocio-servicio...

Si se deciden, de una vez por todas, a dejar de ser los amos de las parroquias y dar corresponsabilidad total a los laicos...

Si renuncian a todo tipo de poder clerical...

Si se encarnan de verdad en el pueblo...

Si contagian a un Dios humano, cercano, que quiere y salva a la gente y da sentido a sus vidas...

Si...siguen haciendo éstas y otras muchas cosas, que ya hacen, en Roma tomarán nuevo aliento y el presbiterado brillará en todo su esplendor. Nuestro curas entregados son la mayoría. Nos sentimos orgullosos de ellos y queremos seguir haciéndolo.

José Manuel Vidal
Volver arriba