Al ex rector del seminario, que acusó al Papa de hereje, le nombra párroco de Zumárraga José Ignacio Munilla prepara su salida de San Sebastián y deja colocados a sus 'black men'

Los cinco 'black men' de Munilla
Los cinco 'black men' de Munilla

Los cinco miembros de su círculo de confianza copan las mejores parroquias de la diócesis

La mayoría del clero, descontento con los nombramientos

Tras varias decepciones, los curas no acaban de creerse que, por fin, vaya a irse el prelado

Zamora podría ser el próximo destino del todavía prelado donostiarra, siguiendo las huellas de monseñor Uriarte

Sus compañeros curas donostiarras les llaman los 'black men' de Munilla. Son cinco de los sacerdotes que forman parte de la camarilla más restringida del obispo de San Sebastián, a los que el obispo acaba de colocar en algunas de las mejores parroquias de la diocesis. ¿Signo de afianzamiento del prelado o pago de favores a sus amigos, a los que quiere dejar bien colocados ante su eventual marcha? Es la pregunta a la que no se atreve a responder la mayoría del clero donostiarra, escaldado como está de los numerosos rumores de salida de su obispo que, al final, no se concretaron.

En el centro de la foto, el predilecto: Pablo Ormazabal Albistur, el sacerdote de Alcalá, el reino del rigorista monseñor Reig Pla. Allí le fue a buscar monseñor Munilla fue, para dirigir su seminario, a pesar de que o precisamente porque ya sabía que era un entusiasta convencido de su misma línea rigorista. Tras la denuncia de RD de que el rector del seminario había firmado un manifiesto que trataba al mismísimo Papa Francisco de 'hereje', el obispo de San Sebastián se vio obligado a “aceptarle la renuncia”.

A pesar de haber cometido una falta (no está claro si también un delito canónico) tan grave para un rector de seminario y formador de futuros sacerdotes, monseñor Munilla no sólo no lo relega ni lo castiga ni lo devuelve a su diócesis de procedencia, sino que lo premia con una de las mejores parroquias de la diócesis: la vieja de Zumárraga.

Pablo Ormazábal
Pablo Ormazábal

Con la carga simbólica añadida de que en Zumárraga (aunque en la parroquia nueva) estuvo destinado el propio José Ignacio, cuando era un simple y desconocido párroco y el cardenal Rouco decidió hacerlo obispo de Palencia por su único mérito de formar parte de la red ultra de la Iglesia y, de paso, irlo fogueando para romper la cerviz del episcopado donostiarra (primero Setién y, después, Uriarte) demasiado nacionalista para el gusto del entonces vicepapa español.

En la foto de los cinco preferidos del obispo, de izquierda a derecha aparece Iván Munilla Ereña, párroco de El Salvador de Zumárraga y primo del obispo (¿nepotismo?). Ya antes había nombrado a su hermano Esteban Munilla arcipreste de San Sebastián con una participación pírrica (no llegaron a los dedos de una mano) de los 70 miembros designados del consejo pastoral diocesano.

A su lado, Pedro Laskurain Sudupe, hasta ahora párroco de La Asunción y El Salvador de Zumárraga y que, a partir de septiembre, pasa a regentar la parroquia de San Pedro de Zumaia.

Munilla y Arostegi
Munilla y Arostegi

A la derecha de Pablo Ormazabal, Fernando Altolaguirre, párroco de La Asunción de Legazpi y el último, Imanol Prieto Echeverría, párroco de Ordizia, Zaldibia, Legorreta e Itsasondo. Todos acceden a importantes parroquias. Por su parte,  Juan Pablo Arostegi que no aparece en la foto y lleva dos años de sacerdocio solamente, ha sido designado rector del seminario. Pero quizás haya que tener en cuenta que, además de ser miembro del círculo más estrecho del obispo, Arostegi es sobrino-nieto del que fuera presidente del episcopado y arzobispo de Madrid, cardenal Suquía, y hermano del director espiritual del seminario de Alcalá. Y, en ciertas curias, la familia cuenta, y mucho.

Pedro Laskurain
Pedro Laskurain

El descontento del sector mayoritario del clero ante estos nombramientos es evidente. “Por la desfachatez que supone colocar a los suyos en las parroquias más importantes (las de la ciudad las tiene todas copadas por su gente) y por incardinar al ex rector, que firmó el manifiesto contra el Papa, y colocarlo en una de las grandes parroquias de la diócesis”, explica un cura donostiarra

Sólo le queda un consuelo al clero donostiarra, que, en estos movimientos, deduce que, por fin, monseñor Munilla podría irse. Y otro signo elocuente, que está siendo pasado al tamiz de los rumores clericales, es que dicen que se van las dos vírgenes consagradas que están al servicio directo del señor obispo. Una de ellas ejerciendo como su secretaria particular. Aunque, después de tantas expectativas frustradas, algunos sacerdotes no terminan de creerse el relato de la eventual salida de monseñor Munilla de San Sebastián...camino de Burgos o de Zamora.

Monseñor Munilla
Monseñor Munilla

Lo más probable es que Munilla termine en Zamora, donde, ironías de la historia, se sentaría en la sede que, hace años, ocupó también Juan María Uriarte, su predecesor en San Sebastián. Aunque hace unos meses su nombre sonó insistentemente como nuevo arzobispo de Burgos, en Roma se han dado cuenta de que sería un premio excesivo para el prelado malquerido (que pasaría de obispo a arzobispo) y, además, sería el metropolitano de una provincia eclesiástica en la que que están integradas Bilbao y Vitoria.

Por lo tanto, tendría cierto ascendiente, aunque sólo fuese simbólico, sobre una parte importante del País Vasco. Y las autoridades política vascas, con el lehendakari Urkullu a la cabeza, hicieron saber su malestar ante esa eventualidad al Vaticano, donde desde siempre mantienen estrechas relaciones y una fluida comunicación. ¿Terminará Munilla en Zamora? Pronto lo sabremos.

José Ignacio Munilla
José Ignacio Munilla

Etiquetas

Volver arriba