Manos Unidas, la otra joya de la Corona de la Iglesia católica
Este reconocimiento social de la Iglesia se ha visto ayer refrendado por la concesión del prestigioso premio Príncipe de Asturias de la Concordia a Manos Unidas. La ong católica lo tiene todo: casi 5.000 voluntarios, gestión eficaz (sólo emplea en ella el 6% de lo recaudado), transparencia absoluta, profesionalidad, experiencia contrastada, buena imagen y una catolicidad a prueba de bomba.
Lo cual demuestra que se puede estar a fondo con los pobres y con su liberación y, al mismo tiempo, gozar de la aprobación de los obispos. Eso sí, Manos Unidas cuenta también con la ventaja de tener un obispo "equilibrado" al frente. Juan José Omella no presume de nada, va por la vida de hombre cercano y sencillo. Y dialogante. Sabe escuchar y delegar. Y eso facilita (y mucho() la conexión entre la ONG y el episcopado.
Una conexión facilitada por la actual presidenta, Miryam García Abrisqueta, cuya valía ha sido reconocida por el propio Vaticano, que la nombró miembro del Pontificio Consejo Cor Unum.
Con 50 años a sus espaldas y purificada de ciertos ribetes elitistas con los que nació, Manos Unidas es un orgullo para todos los católicos. Y su premio nos corresponde un poco a todos los que colaboramos con ella. Un pellizco tamibén a RD. Hace meses que lanzamos una campaña para promover su candidatura. Ahora sabemos que de las 6.000 adhesiones con las que contó, más de 3.000 se recogieron en nuestro portal.
Enhorabuena, pues, a Manos Unidas y Felicidades a todos los que hacen posible su milagro diario de solidaridad.
José Manuel Vidal