"Enfrentarse a El País es del género tonto y sólo puede conducir a un mayor descrédito eclesiástico" ¿Puede (y debe) el episcopado español echarle un pulso a El País?

El País
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"Vera y sus asesores tuvieron toda una semana para preparar la respuesta y parar el golpe, porque el periódico les remitió su informe con suficiente antelación"

"El principal asesor del jefe de prensa de la CEE en el ámbito mediático sigue siendo Silverio Nieto: un misterioso y oscuro personaje, que fue juez y es íntimo amigo del ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz"

"Como institución ejemplar que es, la Iglesia debe ir más allá y, además de cumplir la legalidad, tiene que afanarse por ganar a la opinión pública. Y eso sólo se consigue a través de los medios"

"En la era de la comunicación, la buena noticia de la Iglesia se vuelve sal insípida, si no utiliza y se hace presente en los medios. El contacto amistoso con ellos es de pura supervivencia"

Poder, puede. Y lo viene haciendo desde la época de la Transición, en la que el diario del grupo Prisa se convirtió en el símbolo de la democracia y de la izquierda. Y lo sigue haciendo hoy. Y varias veces seguidas. Concretamente, ayer, desde Roma y tras ver al Papa, el cardenal Cañizares aseguraba: "El País no ha tenido prudencia. No es prudente denunciar sin dar datos".

Mientras el presidente de los obispos, cardenal Omella, reiteraba que la Iglesia española va a investigar los abusos del clero, pero por diócesis, no a través de una investigación global e independiente. ¿Lo que vale para Portugal, Francia, Alemania y demás Iglesias europeas no vale para España? ¿La jerarquía española es más lista y más justiciera que nadie? En el fondo, la causa real es que no quieren que le cuenten a los abusadores. Temen esa cifra, que piuede ser la puntilla al descrétido de la institución.

Omella, Cañizares y Planellas
Omella, Cañizares y Planellas

Por eso, retuercen los argumentos y arrementen contra el mensajero. En efecto, l pasado día 20 de diciembre, tras el envío al Papa Francisco y al cardenal Omella de un informe sobre los numerosos casos de abusos recogidos por El País, la Conferencia episcopal enviaba una 'nota de prensa' (sin firmar y, por lo tanto, se supone que la autoría le corresponde a su 'jefe de prensa': Josetxo Vera), en la que,entre otras cosas, pedía al diario “mayor rigor” en sus “acusaciones”, cuyo contenido, “de carácter muy dispar, hace difícil extraer conclusiones que puedan servir a una posible investigación”.

A los pocos días, el propio obispo de Bilbao, Joseba Segura, recogía el guante lanzado por el periódico y reconocía a "El País" "la labor realizada" tras la publicación de su dossier con 251 nuevos casos de abusos a menores en la Iglesia española.

Josetxo Vera

La reacción del prelado vasco y algunos otros demostraba que la nota de prensa de la CEE había sido una pataleta en toda regla, firmada por un subalterno (al que muchos tachan de poco perspicaz y demasiado primario), para intentar dejar claro que los obispos no soportan que nadie les diga lo que tienen que hacer. Ni siquiera los grandes medios de comunicación, que son prescriptores por naturaleza y una de cuyas misiones esenciales es controlar el poder...también el religioso.

Y eso que Vera y sus asesores tuvieron toda una semana para preparar la respuesta y parar el golpe, porque el periódico les remitió su informe con suficiente antelación. Pero ni por ésas. Y es que el principal asesor del jefe de prensa de la CEE en el ámbito mediático sigue siendo Silverio Nieto: un misterioso y oscuro personaje, que fue juez y es íntimo amigo del ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y del que nadie sabe por qué sigue formando parte de los cuadros de Añastro.

Otros aseguran que, además de Nieto, el cura Vera también busca consejo en el actual decano del Tribunal de la Rota española, Carlos Morán. Y en algunos otros asesores, pero todos cortados por el mismo patrón. Es decir, chapados a la antigua. Todos ellos siguen pensando que la Iglesia española es un poder fáctico, capaz no sólo de marcar su propia agenda, sino de imponerla a las demás instancias, comenzando por las mediáticas.

Silverio Nieto

La verdad es que, como todo el mundo sabe, la Iglesia católica sólo sale en los medios para y por lo malo: abusos, casos raros de comportamiento clerical, decisiones extemporáneas...El Papa Francisco es el único actor eclesial que rompe el techo de cristal de los grandes medios con sus mensajes de denuncia de los males del sistema y de anuncio de una Iglesia samaritana y en salida, humilde, misericordiosa y nada prepotente.

Y esta situación mediática seguirá intacta, mientras la Iglesia no cambie de estrategia respecto a los medios y a los profesionales. Ni unos ni los otros tienen que ser (ni son) enemigos por principio y por naturaleza. Muchos eclesiásticos siguen aferrados a la vieja máxima: “el que no está conmigo está contra mí”. Los periodistas, sin ser propagandistas de la institución, tampoco somos sus enemigos. Acercarse a los medios, entender sus propias dinámicas, respetar sus leyes y cuidar a los profesionales: solo así se abandona la vieja mentalidad de trincheras, de listas cerradas y bloqueadas, de periodistas vetados y de la dinámica de 'los nuestros y los suyos'.

Porque, además, en la era de la comunicación, la buena noticia de la Iglesia se vuelve sal insípida, si no utiliza y se hace presente en los medios. El contacto amistoso con ellos es de pura supervivencia.

Iglesia y medios

Por otra parte, el padre Vera y sus asesores aúlicos han olvidado que El País ya no es lo que era, que ha dejado de ser anticlerical por sistema, que ya no ejerce de 'comecuras' y que, en su capital social, hay mucho dinero invertido de cristianos conservadores, incluidos sectores y agentes muy próximos al Opus Dei.

Eso sí, el conglomerado del grupo Prisa, especialmente con sus buques insignia del diario El País y de la cadena Ser, sigue marcando la agenda sociopolítica española. Tanto es así que los otros tres diarios conservadores (Abc, El Mundo y La Razón), unidos a la Cope, la cadena de los obispos, no consiguen superarlo.

Lo lógico sería, pues, que la CEE tomase buena nota de ello y aceptase humildemente (con hechos y con palabras) que puede, pero no debe echarle un pulso a El País. Y mucho menos descalificarlo, acusándolo de “falta de rigor”, que es una de las peores acusaciones que se le puede hacer a un gran medio de comunicación.

El País

Echarle un pulso a El País significa que lo vas a perder siempre, sobre todo en un tema como el de los abusos del clero, en el que el diario navega con el viento en popa de la opinión pública, que considera que la Iglesia española es poco proactiva y, por eso mismo, atrae sobre ella la negra sombra de la sospecha permanente.

Tampoco le conviene a la Iglesia nadar sólo en el mar de la estricta legalidad, que es lo que le aconsejan a Vera sus asesores aúlicos. Porque, como institución ejemplar que es, la Iglesia debe ir más allá y, además de cumplir la legalidad, tiene que afanarse por ganar a la opinión pública. Y eso sólo se consigue a través de los medios. Porque es ahí donde la institución se juega la credibilidad y la confianza social que, en estos momentos, está por los suelos, es decir en el mismo nivel que el de la casta política.

En definitiva, echarle un pulso a El País y, precisamente, en el tema de los abusos del clero, es del género tonto y sólo puede conducir a un mayor descrédito eclesiástico. El presidente del episcopado, cardenal Omella, y el secretario general, monseñor Argüello, lo saben y, a veces, lo sufren. ¿Por qué, entonces, siguen permitiendo que campen a sus anchas en Añastro el padre Vera y sus asesores aúlicos?

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