Valencia, la nueva referencia evangelizadora de la Iglesia católica española
El primer gesto (baculazo al cura abusador) es un signo claro de que sigue a pie juntillas, sin titubeos y sin echarle la culpa a los demás y a los medios, las directrices marcadas por el Papa al respecto de las "manzanas podridas" del clero. Y las puso en marcha, con diligencia y en menos de 24 horas, en el doloroso caso del cura de Carcaixent.
La revolución pastoral a la que está sometiendo a una archidiócesis adormilada y dividida habla a las claras de su celo apostólico. Don Carlos sabe que, ante la actual ola secularizadora, no vale con echarle las culpas al Gobierno de ZP. Ni matar al mensajero de los medios. Ni refugiarse en el manido resorte de la "fortaleza asediada por los enemigos".
Osoro sabe (como algunos otros obispos) que lo que necesita Valencia es una nueva evangelización. Pero, de verdad. No sólo de palabra. Una nueva dinámica pastoral que vuelva a ilusionar a los curas. Para que se dediquen, con todas sus fuerzas a evangelizar. A los de dentro, pero tamibén a los de fuera. Con planes pastorales adecuados y adaptados a las circunstancias actuales. Para encandilar de nuevo a la gente. A los jóvenes y a los mayores. Para ofrecerles, de nuevo, a todos (cercanos, alejados y mediopensionistas) la seducción del Evangelio y de la figura de Cristo. "Para proponer sin imponer", como dice el Papa.
Más trabajo pastoral serio (a pie de obra, a pie de calle, en pueblos y ciudades) y menos quejas paralizantes. Menos curas funcionarios (de misa y poco más) y más sacerdotes con celo espiritual renovado. Porque si los curas vuelven a ilusionarse, dejan de estar tristes y decaídos, seguro que pueden volver a transmitir su pasión por el Evangelio. Y los curas ilusionados ilusionarán, a su vez, a sus parroquias y comunidades. Con un tremendo efecto multiplicador. Valencia, país de misión.
El reto es de los de órdago. Pero había que ponerlo en marcha. El que no se arriesga...Salga o no salga bien (o del todo bien), Valencia se puede convertir en referencia y modelo de nueva evangelización para el resto de las diócesis españolas. Y, por supuesto, su arzobispo gana puntos y sube enteros. En este momento, no tiene techo. A su alcance está tanto el birrete cardenalicio como otras metas en la Iglesia española. Enhorabuena, Don Carlos. Ojalá cunda el ejemplo.
José Manuel Vidal