Un Vaticano sin Estado y un Concilio para reformar la Curia
Se trataría, a su juicio, de una "conversión no sólo personal, sino estructural de la Iglesia". Una conversión que "debería partir de la Curia romana", tras la celebración de un nuevo Concilio.
Porque "uno de los errores del Concilio Vaticano II fue no reformar la Curia" y es hora de ponerse manos a la obra. En estos momentos hay "cinco mil obispos", que necesitan una estructura "mucho más ágil y sencilla. Pero eso, la reforma de la Curia, sólo la puede conseguir un Concilio".
Hay ya un amplio consenso en la Iglesia acerca de la necesidad penrentoria y urgente de reformar la Curia romana. El problema es el cómo. ¿Desde arriba o desde abajo? El poder tiende a perpetuarse, no a disolverse. Por eso, al contrario de Zanotelli, muchos teólogos (Faus, Pikaza, Espeja...) sostienen que la reforma vendrá de las bases y con mucha resistencia por parte de la cúpula.
Me gustaría seguir creyendo que la reforma es posible por los dos caminos a la vez: urgida desde las bases y puesta en marcha por la cúpula. Para eso, necesitamos que el Espíritu sople como un viento huracanado. Como en la época de la primavera de Juan XXIII.
José Manuel Vidal