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Que acabe ya la guerra

Los obispos le hacen el pasillo a Fernando Giménez Barriocanal

Rumores de Ángeles: José M. Vidal
30 sep 2010 - 15:06

Como no podía ser de otra manera, la Comisión Permanente ha propuesto "por unanimidad" a Fernando Giménez Barriocanal para que continúe siendo vicesecretario del episcopado durante otros cinco años. Es raro tanto consenso mitral sobre una persona con una (o dos o tres) misiones tan delicadas: los dineros, la Cope y Popular TV. Pero algo debe tener el discípulo de Don Bernardo para que reciba tanta agua bendita episcopal. Lo que tiene es evidente: una hoja de servicios imbatible. Y es de justicia reconocerlo.

No era fácil suceder al durante tanto años todopoderoso genrente de los obispos, Bernardo Herráez. Sólo encontrando a alguien humilde pero, al mismo tiempo, lúcido, eficaz, preparado, responsable, con cintura y con creatividad. Sólo alguien como Fernando Giménez (tras el aprendizaje al lado de Don Bernardo) podía hacerlo con garantías. Y lo hizo.

Porque, además, conocía el paño episcopal por fuera y por dentro. Fernando es un laico comprometido eclesialmente hablando. Un miembro de los Kikos que rompe con la imagen o el cliché de gente demasiado conservadora o, incluso, integrista. Barriocanal encarna al Kiko abierto, equilibrado, moderado, de honda espiritualidad y con los pies bien en la tierra.

Quizás por eso los obispos confiaron de entrada en él. Ahora, tras los primeros cinco años, su reelección estaba cantada. Pan comido. Con un palmarés así...Consiguió el nuevo sistema de financiación de la Iglesia y con un Gobierno socialista o lanzó una campaña publicitaria que resalta y lava la imagen de la Iglesia, incidiendo en su labor socio-caritativa y solidaria.

Y, por si eso fuera poco, cogió una COPE en caída libre, la limpió de grandes y pequeños personajes de la etapa anterior y diseño una nueva estrategia: apuesta por los deportes (con suerte en el fichaje de Paco González y su equipo) y por poner al frente de La Mañana a un profesional serio y moderado como Buruaga y a otro, como César Lumbreras, por las tardes. Cargándose incluso a Cristina o relegándola, por ahora, a los fines de semana. Y los resultados no se han hecho esperar. POr ahora, en forma de ilusión y de anunciantes. Eso quiere decir que el EGM de diciembre será casi triunfal.

Si consigue también reflotar el pesado paquidermo de Popular TV, entonces la Iglesia española tendrá que elevarlo ya a los altares. Santo subito, Don Fernando. Aunque me temo que eso le va a costar más. Lo de Popular y lo de los altares.

Una revolución que Fernando Giménez no podría haber hecho sin contar con la confianza del episcopado (como se demuestra ahora), pero sobre todo con la confianza y el apoyo indondicional del cardenal de Madrid, Rouco Varela. Hay que reconocerle al arzobispo madrileño (y no nos duelen prendas) que fue capaz de darle carta blanca a Barriocanal. Quizás porque no le quedaba otra. Pero lo hizo. Y con todas las consecuencias. Y la apuesta le está saliendo redonda. Tanto que podrá presumir de sus logros a la hora de presentarse a su reelección al frente del episcopado.

Con tantos éxitos, Fernando Giménez pasa a ser (si y no lo era) el laico con más poder e influencia en la Iglesia española. Manda más que muchos obispos y que algún cardenal. Pero, al menos por ahora, no se le ha subido a la cabeza. Señal de inteligencia y, quizás, de virtud.

José Manuel Vidal

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