Las tres primeras veces

Acostumbrados a que Juan Pablo II fuese el Papa de la primera vez, choca que haya quedado algo para su sucesor. Pero ayer, Benedicto XVI fue el primer Papa que pisó la sede del Primado anglicano, el primer Papa que entró en la abadía de Westminster y el primer Papa al que se le concedió el honor de hablar en el Westminster Hall. Ante la crema del universo político. En la misma tribuna desde la que hablaron De Gaulle o Mandela. No está nada mal para un Papa que va de humilde y que no sueña con ningún tipo de récord. El Papa de lo esencial.

Y en los tres sitios conquistó al auditorio. Con su sencillez de intelectual consagrado. Sin renunciar a defender sus posturas. Y marcando metas esenciales. Para el ecumenismo y para la política. Porque ésa es la función de una instancia de autoridad moral como la Iglesia católica. El respeto con el que se le escucha en los cenáculos del poder civil demuestra que da en el clavo.

Pocos sitios hay en el mundo en los que no haya estado un Papa, después de que Ratzinger oficiase en estos tres "templos" ingleses. Aunque todavía quedan algunos. Quizás los dos más importantes sean el Kremlin y la Ciudad Prohibida de Pekín. Y hasta puede que Benedicto tamibén consiga hacerse presente en ellos. Pasaría a la historia. Aunque ése no sea su objetivo. Pero en la historia ya está.

José Manuel Vidal
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