Agrelo: "La ideología que se transmite desde los medios de los obispos es contraria a la sabiduría del evangelio, a la palabra de Cristo Jesús y a su vida"

Creo necesario denunciar el abuso, el escándalo, la traición, que supone el que los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Española, olvidada la sabiduría del evangelio, asuman el papel de medios de una ideología política, ignoren, como si no existiera, el sufrimiento de los “sobrantes” de la sociedad, y, más allá de informar y comentar y proponer ideas, insulten, desprecien, acusen, juzguen, condenen, como si fueran los dueños de la verdad

Cope y 13TV
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«Mi alma te ansía de noche… Mi espíritu madruga por ti…»

Los formularios que utilizamos para la oración en nuestras celebraciones eucarísticas, manifiestan una injustificada preocupación por la verdad, entendida habitualmente como sinónimo de doctrina recibida y transmitida; mientras, con asombro, se constata una ausencia casi total de referencias a la sabiduría, entendida ésta, no ya como abundancia de saber humano o de conocimientos adquiridos, sino como participación humana en la sabiduría de Dios, en esa sabiduría de la que hoy, en la liturgia de la palabra, se proclama que es “radiante e inmarcesible”, sabiduría deseable más que todos los bienes de la tierra, sabiduría deseable como Dios mismo.

Mi alma te ansía
Mi alma te ansía

 Quien la desea, “madruga por ella”. 

No se trata de la arrogancia de quien se hace la ilusión de poseerla, sino de la humildad de quien se decide a buscarla, “a madrugar por encontrarla” … “El que vela por la sabiduría, pronto se ve libre de preocupaciones, pues ella misma busca a los que son dignos de ella, los aborda benigna, les sale al encuentro”.

Se trata de madrugar por lo que amamos, por lo que añoramos, por lo que necesitamos: lo podemos llamar sabiduría; pero no nos equivocaremos si lo llamamos ley de Dios, o lo llamamos palabra de Dios, o lo llamamos Dios, y madrugamos por él, porque todo nuestro ser está sediento de él, y tenemos ansia de él, “como tierra reseca, agostada, sin agua” …

Lo podemos llamar sabiduría, pero no nos equivocaremos si, a lo que amamos, a lo que buscamos, a lo que añoramos, lo llamamos Cristo Jesús, pues él es para nosotros fuerza de Dios, gracia de Dios y sabiduría de Dios… Buscar la sabiduría es aprender a Cristo Jesús.

Y va a ser que la ideología religiosa, por más cierta que yo la considere, no servirá para mantener encendida mi lámpara; y la doctrina, de la que estoy orgulloso, por muy verdadera que sea, tampoco me servirá; y los ritos, por muy eficaces que se les declare, tampoco llenarán la alcuza con el aceite que necesito para que mi lámpara no se apague.

Seamos o no conscientes de ello, cuando llegue el esposo, nos hallaremos todos prudentes o necios, preparados o distraídos, según que hayamos aprendido a Cristo o lo hayamos ignorado… según que llevemos a Cristo en nosotros o lo hayamos dejado a la puerta de nuestra vida… 

La sabiduría consiste en que Cristo viva en nosotros: continúe ungido en nosotros, enviado en nosotros, continúe siendo en nosotros evangelio para los pobres; continúe obedeciendo en nosotros al Padre, mirando compasivo desde nuestros ojos, amando desde nuestros corazones, sirviendo con nuestras manos a todos…

La celebración eucarística en que la hoy participamos, es el santuario en el que hoy contemplas a Dios, donde ves su fuerza y su gloria, donde haces subir hasta Dios tu alabanza… Nuestra eucaristía es escuela donde el discípulo aprende a Cristo, es mesa en la que el creyente come y bebe la sabiduría de Dios… 

Si en la eucaristía buscamos la sabiduría, hallaremos que ella nos estaba buscando; si la deseas, hallarás que en la eucaristía ella ha salido a tu encuentro; si la amas, en la eucaristía la encontrarás disponible, como un pan sobre la mesa de tu vida… 

«Mi alma te ansía de noche… Mi espíritu madruga por ti…». Éste podría ser hoy tu canto de entrada a la celebración, podría ser también tu cántico de comunión; haz que sea siempre el grito de tu corazón, que busca la sabiduría que viene de Dios, que busca a Dios, que busca a Cristo Jesús, que busca el cuerpo de Cristo, glorioso en la eucaristía, crucificado en los pobres… 

«Mi alma te ansía de noche… Mi espíritu madruga por ti…».

Abside
Abside

Cuando la ideología suplanta a la sabiduría:

Creo necesario denunciar el abuso, el escándalo, la traición, que supone el que los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Española, olvidada la sabiduría del evangelio, asuman el papel de medios de una ideología política, ignoren, como si no existiera, el sufrimiento de los “sobrantes” de la sociedad, y, más allá de informar y comentar y proponer ideas, insulten, desprecien, acusen, juzguen, condenen, como si fueran los dueños de la verdad.

Quien escuche esos medios, y lo hacen, sobre todo, muchos cristianos de buena fe, no entenderán que, lo que allí se dice, es idea u opinión de un periodista, sino que todos entienden, y entienden bien, que ése es el modo de pensar y de decir de la Conferencia Episcopal Española, peor aún, entenderán que es el modo de pensar y de decir de la Iglesia en España -entenderán que se les está dando una visión de las cosas desde el evangelio-, y debieran los guías de la comunidad, quienes, desde el primer momento, tuvieran conciencia de esa identificación perversa, tan natural como escandalosa.

Es evidente que la ideología que se transmite desde esos medios, es contraria a la sabiduría del evangelio, a la palabra de Cristo Jesús y a su vida.

La actitud, que no sé si es de indiferencia o de complicidad, que mis hermanos de la Conferencia Episcopal Española muestran con sus medios de comunicación, me obliga a pensar que las ideas allí transmitidas, siendo de quien las transmite, son compartidas por los responsables eclesiásticos de esos medios -por los dirigentes de la Conferencia, por los obispos que a ella pertenecen-. Y eso nos sitúa a todos contra el Evangelio, contra el Jesús de Dios, contra el Dios de Jesús… Y, de paso, nos mezcla a todos en la lucha por el poder, y nos sitúa lejos de aquéllos, para los que Jesús fue evangelio, y para quienes nosotros estamos llamados a serlo.

P.S.:

Así se da la noticia en el periódico: «Una nueva tragedia migratoria sacude en este día festivo -el día de Todos los Santos- a las Islas Canarias tras un fin de semana de llegada intensa de embarcaciones irregulares a varias islas.

Cerca de las 6:00h de la mañana, desde Cruz Roja alertaban de la activación de los servicios de emergencia por el rescate de un cayuco cerca de Lanzarote con más de 130 personas a bordo y en el que viajaban también los cuerpos de dos personas fallecidas.

Pocos minutos después se conocía que la dimensión de la tragedia era mayor, al menos siete personas habrían fallecido en esa embarcación que había sido rescatada en plena madrugada a unos 150 kilómetros de Arrecife, en la isla de Lanzarote. De los siete fallecidos, solo se habrían podido recuperar dos cuerpos ya que los otros cinco fueron arrojados al mar por el resto de los ocupantes, según ellos mismos habrían relatado al ser rescatados.

Iglesia y medios
Iglesia y medios

La Policía Nacional investiga ahora lo sucedido a bordo ya que, según las primeras inspecciones de la embarcación, se habrían detectado signos de violencia en su interior. Entre las personas rescatadas y que han llegado al puerto de Arrecife viajaban unas 12 mujeres, en un grupo de origen mixto, según Salvamento Marítimo. Pero esta no ha sido la única embarcación irregular rescatada hoy en aguas de Lanzarote, ya que durante la madrugada llegaron otras tres embarcaciones al mismo puerto en las que viajaban 36, 37 y 59 ocupantes respectivamente. Y a las 11.00 horas de esta mañana hay activos dos nuevos avisos de rescate cerca de la isla de El Hierro, aunque todavía se desconoce el número de personas que viajan en esas embarcaciones.»

Así me lo comunica mi hermana en Ceuta: «Recordarlos, padre Santiago...y las preguntas y el silencio y el dolor...y la rabia por esas muertes evitables que dejan indiferentes a los culpables, que siguen maquinando cómo hacer aún más difícil que los pobres lleguen con vida a sus sueños de dignidad...»

Así se pronunciaba la Iglesia, desde la Constitución pastoral: Gaudium et spes:

“Que se evite el escándalo de que, mientras ciertas naciones, cuya población es muchas veces, en su mayoría, cristiana, abundan en toda clase de bienes, otras, en cambio, se ven privadas de los más indispensable y sufren a causa del hambre, de las enfermedades y de toda clase de miserias.

El espíritu de pobreza y de caridad -el espíritu de sabiduría, la sabiduría que procede de Dios, la sabiduría que es Dios- debe ser la gloria y el testimonio de la Iglesia de Cristo.»

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