"Ven, Espíritu Santo"
"Tragedia en la madrugada del sábado en la isla italiana de Lampedusa, donde una bebé inmigrante de pocas semanas murió por hipotermia poco después del desembarco, durante su traslado de urgencia a un centro de salud… Ven, Espíritu Santo"
“Tragedia en la madrugada del sábado en la isla italiana de Lampedusa, donde una bebé inmigrante de pocas semanas murió por hipotermia poco después del desembarco, durante su traslado de urgencia a un centro de salud.”
“Ven, Espíritu Santo”:
“Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”.
“Ven, Espíritu Santo”: te necesitamos para saber de Cristo Jesús, para creer en él, para confesar su nombre, para manifestar su gloria.
“Ven, Espíritu Santo”: te necesitamos para aprender a Cristo Jesús, para escuchar su palabra, para ser transformados en él, para ser él…
Enséñanos a ver a Cristo Jesús en el hambriento, en el enfermo, en los encarcelados, en los inmigrantes, en hombres, mujeres y niños sepultados bajo los escombros que produce el odio y acumulan las guerras; enséñanos a ver a Jesús en todas las pateras, en todos los cayucos, en todas las fronteras, en todas las aceras
“Ven, Espíritu Santo”: te necesitamos para ir al mundo y anunciar a todos que Jesús es el Señor; que la vida está en ese Hijo que se nos ha dado como sacramento de amor; que él es el evangelio que los pobres esperan, el que la humanidad, puede que, sin saberlo, añora y necesita.
“Ven, Espíritu Santo”: “llena los corazones de tus fieles”, enséñanos a decir: “Padre”, cuando nombramos a Dios; enséñanos a ver a Cristo Jesús en el hambriento, en el enfermo, en los encarcelados, en los inmigrantes, en hombres, mujeres y niños sepultados bajo los escombros que produce el odio y acumulan las guerras; enséñanos a ver a Jesús en todas las pateras, en todos los cayucos, en todas las fronteras, en todas las aceras, en todas las formas de encarnación de la pobreza. Enséñanos a ver a Cristo Jesús, y a cuidarlo, acogerlo, abrazarlo, adorarlo… Sí, enséñanos a adorarlo en los pobres, pues si en la Eucaristía él se nos ofrece para alimentarnos, en los pobres sale a nuestro encuentro para que lo alimentemos: en la Eucaristía, nosotros lo necesitamos; en los pobres, él nos necesita.
“Ven, Espíritu Santo”: “llena los corazones de tus fieles”, y enséñanos a creer, a esperar, a amar; enséñanos también orar, a escuchar, a pedir lo que conviene, a preocuparnos más de los otros que de nosotros mismos; enséñanos a decir: “Jesús es el Señor”; enséñanos a decir: los pobres son el Señor; enséñanos a ser buena noticia de Dios para los pobres.
“Ven, Espíritu Santo”: “enciende en nosotros el fuego de tu amor” … hasta que todo lo amemos con el amor con que Dios ama… todo, a todos… también a los que odian, también a los que persiguen, también a los que calumnian, también a los que matan… “Enciende en nosotros el fuego de tu amor” … Que nosotros hagamos realidad lo que tú haces posible: la humildad, la sencillez, la fraternidad, la paz, la misericordia, la alegría, el perdón, la reconciliación, el bien…
“Ven, Espíritu Santo”: Por ti, el Padre santifica en la Eucaristía los dones de la Iglesia, para que sean Cuerpo y Sangre de Cristo Jesús; por ti, esperamos formar en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu los que, en la Eucaristía, nos alimentamos con el Cuerpo y la Sangre del Señor; por ti, esperamos llevar al mundo la paz y la alegría que la fe en Cristo Jesús ha dejado en nuestras vidas; ungidos por ti, nos sabemos enviados a los pobres para llevar salvación a cuantos la necesitan…
“Oh Dios que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a su inspiración, para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo”.
“Envía tu Espíritu, y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra”.
A los discípulos de Jesús se nos ha dado un Espíritu para renovar el mundo: Ésa es nuestra misión; ésa es nuestra vocación; ésa es nuestra vida.
Feliz día de Pentecostés.
