San Miguel Arcángel: protector de la Iglesia y vencedor del mal
Entre todas las figuras celestiales presentes en la tradición cristiana, sobresale la de San Miguel Arcángel. Su imagen, representada con una espada, una armadura y derrotando al demonio, transmite fortaleza, justicia y fidelidad a Dios. El día de San Miguel Arcángel es el 29 de septiembre.
¿Quién es San Miguel Arcángel?
El nombre Miguel procede del hebreo Mikha’el, que significa «¿Quién como Dios?». La Iglesia reconoce a San Miguel como uno de los tres arcángeles cuyo nombre aparece en la Biblia, junto a San Gabriel y San Rafael.
La tradición cristiana presenta a San Miguel como el comandante de las milicias celestiales, encargado de defender el Reino de Dios frente a las fuerzas del mal. Por este motivo suele representarse vestido como un guerrero, portando una espada o una lanza y venciendo al demonio.
A lo largo de la historia de la Iglesia, San Miguel ha sido considerado protector de los cristianos, defensor de las almas y custodio frente a las tentaciones y ataques espirituales. La tradición cristiana entiende que la vida del creyente implica un combate constante contra el pecado, las tentaciones y todo aquello que lo aleja de Dios.
COMENTARIO
Jesús venció al diablo y nos enseñó a vencer el mal siguiendo sus enseñanzas, sin hacer ninguna mención a que el mal haya que vencerlo de forma violenta, recurriendo a San Miguel Arcángel, el comandante de las milicias celestiales, encargado de defender el Reino de Dios frente a las fuerzas del mal. Es representado como un guerrero portando una espada para vencer el mal, representado por el diablo. Jesús venció al diablo al ser crucificado y resucitar, y no San Miguel Arcángel. Una vez vencido, el mal no procede del diablo sino de la naturaleza humana, capaz de obrar el bien y el mal, usando el libre albedrío, tal como Dios nos creó.
Jesús es el portador del bien y cada ser humano es libre de seguir o no sus enseñanzas. Ningún ser maligno nos empuja a obrar el mal, del que no estamos exentos por naturaleza. Es nuestra conciencia como creyente o ateo, la que tiene que dirimir, siguiendo a Jesús o la ética natural, lo que está bien o mal, decidiéndose por el bien.
El hecho del uso de la violencia para torturar y matar a hombres y mujeres, poseedores del diablo, fue un pretexto al que recurrió la Iglesia para exterminar también al diablo, rechazando el mandamiento de “no matarás”. Así ocurrió con “la caza de brujas”.
La caza de brujas
“Se conoce como caza de brujas al fenómeno histórico sucedido principalmente en los pueblos germánicos, anglosajones y franceses entre el siglo XV y el siglo XVII, en el cual decenas de miles de personas, principalmente mujeres, fueron ejecutadas por estar poseídas por el diablo; practicando la brujería, la medicina practicada por mujeres, la elaboración de brebajes y medicamentos, la adivinación y la magia, hasta conductas sexuales y sociales rechazadas por las autoridades religiosas. El hecho también es conocido como quema de brujas, debido a que la hoguera era una de las formas habituales de ejecución de las personas condenadas por brujería. “(Wikipedia)
“La barbarie se saldó con la ejecución de 60.000 personas, el 70% de ellas mujeres. En España las ejecuciones del Santo Oficio de la Inquisición acabaron con la vida de unas 500 personas, menos que en otros países. Esas persecuciones fueron fruto de una sociedad misógina” (El Mundo)