Buscar a Dios
Buscar a Dios. Es como el motivo de mi vida. A veces lo veo tan oscuro todo que me entra un poco el desaliento, pero tengo su ayuda y continúo. Buscar a Dios. Es maravilloso cuando de forma inesperada, Dios irrumpe en nuestra vida. Unas veces dura muchos días esa impresión de fervor extraordinario, otras poco, pero da fuerza para caminar hasta el fin. Lo cierto es que sin El no podemos principiar, ni continuar ni concluir nada conducente a la vida eterna. La existencia humana tiene mucho de prueba y de calvario, pero de vez en cuando Dios se acerca y nos da fuerza y consuelo para seguir.
No nos vamos a cansar de buscar a Dios. San Bernardo decía que es el primero de los dones en los comienzos de la conversión y el último en los progresos de la perfección. Todos cuantos escriben de espiritualidad insisten en la necesidad de buscar a Dios. Muchas veces en nuestra conversación nos hemos expresado hablando de hambre y sed d Dios. Es lo mismo. Si lo buscamos con sinceridad hemos de querer hallarlo. Algunos místicos lo encuentran durante horas o días. Lo cierto es que lo encontraremos en la otra vida. Esta búsqueda de Dios me resulta apasionante. Por nada he de dejar la oración y lectura espiritual. Son las pistas señaladas para buscar a Dios. Tarde o temprano Dios se da a quienes lo buscan.
Nuestros superiores nos atendían bien; siempre y cuando fuéramos a su despacho a presentarles nuestros problemas. Nos dieron buena doctrina. Lo que nunca hicieron, al menos conmigo, es buscarme, llegar a mi persona concreta. Siempre me he considerado con una persona- número receptor de la dirección y educación de ellos. Y me siento agradecido y reconocido, aunque los veía un poco "endiosados" en su pedestal y a todos, sin excepción, distantes.
Sólo se me acercó por los años 60 uno del Opus, aunque más tarde observé su "negocio"; no le interesaba tampoco yo como persona individual, sino "una captación" para la obra. Hoy debemos actuar con todos con amistad, buscarlos, como Jesucristo nos buscó. Es algo evidente. Además a nuestros despachos nadie va a venir.
Y vamos a vivir llenos de Dios. Una palabra dicha cuando uno se encuentra enfrascado en el Señor puede producir más efecto que un discurso preparado a conciencia, pero sin ilusión mística.
José María Lorenzo Amelibia
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Ver página web: http://web.jet.es/mistica