CONSCIENTES DEL AMOR DE DIOS

Me doy cuenta, querido amigo, de este amor grande de Dios hacia nosotros. ¡Qué suerte la nuestra! Ayer meditaba en la frase de 2 Cor. 11, 2 "Os celo con celo de Dios, pues os he desposado a un solo marido par presentaros a Cristo como casta Virgen." Si esto lo siento yo, cómo lo sentirás tú viviendo tu virginidad... Los apegos... esa liga que nos ata a este mundo que nos entorpece en la marcha a Dios.


El celo de Dios que nos llama una y otra vez y nos cuesta tanto despegarnos de tanto lastre... La muerte la he mirado siempre, a pesar de mi esfuerzo por adecuarme con la doctrina, con temor; como algo insoportablemente duro, a pesar de saber bien toda doctrina cristiana. Pero ahora, cada vez más, la considero necesaria. Saber aceptarla de lleno nos puede purificar de tanto apego; nos desprenderá de las adherencias a las cosas del mundo.

Disfruto de una experiencia nueva en mi vida interior, aunque no sé si es nueva o no. Pero la siento como nueva. Es el amor a Dios afectivo. Como amor de hijo a Padre; como amor nuevo de enamorados. Y esto me da gozo y sufrimiento. Gozo porque es lo único que me sostiene con alegría en esta vida. Sin ello mi existencia no tendría ningún sentido. Me da también sufrimiento porque estoy sujeto, y tal vez más que nunca, a tentaciones de fe. ¡Ese ver entre brumas es terrible! Sufro porque me puedo enfriar, porque por mí mismo puedo resbalar, retroceder y perderme. Pero confío del todo en Dios.

José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: jmla@jet.es
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Ver página web: http://web.jet.es/mistica
Volver arriba