CORAZON EUCARISTICO DE JESUS
Ayer celebrábamos la fiesta del Corazón de Jesús; este año, muy tarde, el último día de Junio. Y me venía a la mente algo de tiempos muy lejanos: cuando el Papa Pío XI ofrecía al mundo la realidad divina del Corazón Eucarístico de Jesús; fermento de una civilización nueva. Él es hogar de caridad divina: el que traerá la paz a este mundo belicoso. Y nuestro Papa Juan Pablo II, en la misma línea, nos asegura: "Todos los males del mundo pueden superarse, si fomentamos la adoración eucarística perpetua".
Es hora de reaccionar. Nos quejamos mucho y tenemos razón, pero hemos de pasar a obrar algo. Ir al Corazón Eucarístico de Jesús en este año 2000; permanecer horas en largas vigilias junto al
Santísimo Sacramento, y así permitir que se derrame e inunde la tierra entera. "¡Ven Corazón Sagrado de nuestro Redentor! Comience ya el reinado de tu divino amor!"
Pregunta confiado a Jesús, como le preguntaban los hijos del Zebedeo, Juan y Andrés: "¿Maestro, dónde moras?" Y Él les contestó: "Venid y lo veréis". Ojalá que tú y yo formulemos hoy esta misma pregunta al Señor. Y parece que escucho la respuesta con plena claridad: "Ven y mira". Mira, sí, a la iglesia, y mira al sagrario. Allí habito hoy, aunque esté olvidado por la mayoría de los cristianos. Es preciso acercarse. De este manantial de amor, "sacaremos agua con gozo": fervor para nosotros mismos; bendición y conversión para un mundo paganizado; y lo que es más difícil, vuelta al regazo del Padre de tantos hijos pródigos que un día se acercaron al Sacramento, y con el tiempo han caído en la indiferencia.
¡Señor, sálvanos! Perdona a tu Pueblo y ten misericordia. Negócialo con el Padre. El valor de tu Sangre eucarística está por medio.
José María Lorenzo Amelibia
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