Déficit de sacerdotes santos La Razón

¿Qué es la santidad? La santidad es vivir en la verdad viviendo la verdad sobre la condición humana revelada por Cristo. Vivir en esta verdad, nos convierte en la clase de personas que puede vivir con Dios para siempre.


Es por lo que el Santo Padre, hablando a los cardenales de Estados Unidos hace ya casi un año, decía que la crisis de hoy se gestó por una falta de vivencia y enseñanza de la plenitud de la verdad católica. Cuando fallamos al enseñar la verdad y al vivir la verdad, cuando sustituimos lo que Cristo nos ha revelado como la verdad, el camino y la vida, por lo que nosotros imaginamos que son nuestras verdades, no vivimos como los santos que estamos llamados a ser.

Esto, a su vez, significa que no puede haber reforma de la Iglesia sin referencia a la forma. Y la «forma» de la Iglesia ha sido establecida por Cristo, no por nosotros. La Iglesia es de Cristo, no de nosotros. No hemos creado la Iglesia; ni lo hicieron nuestros antepasados cristianos; ni los teólogos o asistentes pastorales, ni tampoco los donantes al fondo anual diocesano. La Iglesia ha sido, es, y siempre será creada por Cristo, que subrayó este punto cuando dijo a sus discípulos, «No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros» (Juan 15:16).
Nosotros, los religiosos y sacerdotes secularizados hemos de ser testimonio de santidad, dentro de nuestro ambiente.

Hemos cambiado el rumbo de nuestra vida, pero ni la dirección ni menos aún la meta. Seguimos y seguiremos siempre con la gracia de Dios aspirando a lo que desde nuestra juventud anhelamos: la entrega a la causa de Jesús y nuestra propia santidad.

Ver página web http://personales.jet.es/mistica
Volver arriba