El obispo, entre otras, tiene una ventaja para su vida espiritual: contactar con facilidad con personas de gran talla de santidad, llenas de amor a Dios. Existe el peligro de inflación espiritual, si no se tiene cuidado. Merece la pena prevenir este peligro dedicando tiempo a la oración atenta, concentrada. Cada vez me estoy convenciendo más. Ojalá hubiera existido durante toda mi vida esta convicción.
Siempre he recordado una plática que nos dirigió Don Enrique Delgado Gómez, nuestro obispo de los años cincuenta, antes de las órdenes. Nos decía que los albañiles, quieran o no, siempre van con la ropa de blanco. Así también nosotros, en contacto con el Señor a todas las horas, rezumaremos a Dios.
La vida, me doy cuenta, le va dando la razón. Si permanezco junto a Dios varias horas todos los días, poco a poco me voy revistiendo de Cristo.
Vamos a vivir así. Y esto que nos llene a los dos de santa ilusión. Porque en la otra alternativa, cuando se está en contacto con Dios materialmente, pero se vive disipado, la fe propia va perdiendo quilates y se puede llegar a una total indiferencia.
¡Qué importante cada uno en su profesión, vivir la vida de fe a tope. Recuerda que ha habido santos dedicados a los enfermos; otros a la enseñanza; otros al confesonario. Lo importante es vivir lleno de Dios en todo momento.
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Ver página web: http://web.jet.es/mistica