JESÚS JUNTO A QUIEN SUFRE

Sé que cuando te llegue la hora des sufrir, no te vas a acordar de nada de cuanto vas leyendo sobre el dolor en distintos lugares. A todos los humanos nos trae de canto este problema. Pero de algo te servirán estas lecturas, no lo dudes: poco a poco se van forjando en la mente unos criterios que regulan toda nuestra existencia; y vale mucho la semilla buena que fecundará en el momento más inesperado.


Hace unos días, después de haber superado una crisis periódica de dolor intenso, recordé algo que me dio mucha paz; era algo de santa Felicitas, de los tiempos remotos de las persecuciones contra los cristianos. Estaba la pobre mujer en la cárcel, esperando ser ejecutada por su condición de fe, pero dilataron algunos días la sentencia, hasta que diera a luz a su hijo. Cuando le llegó el momento del parto, sufría y gritaba por los dolores de la maternidad. El carcelero le dijo: - Mucho padeces y te quejas. ¿Qué será cuando estés en el circo? Y respondió la santa: - Ahora me quejo porque sufro sola, mañana verás cómo canto cuando se acerquen a mí las fieras para devorarme, porque otro sufrirá por mí. Y así sucedió.

"Si Dios está con nosotros - dice san Pablo - ¿Quién contra nosotros?" El pensamiento de una compañía fuerte y llena de amor, lleva consigo sentimientos de seguridad. Y, aunque en el momento álgido del dolor, no sirva de analgésico, sí da una total esperanza de que aquello pasará, y llegará la paz, y el Señor, en todo caso, nos aguarda en la otra orilla.

En una entrevista que le hicieron a Mariam Suárez, la hija del antiguo presiente del Gobierno, con relación a cómo estaba superando el cáncer de mama, le preguntó la periodista, Nieves Fontana: "¿Nunca se ha rebelado contra Dios o contra su suerte?" Ella contestó: "... Incluso a las personas con convicciones religiosas nos asaltan las dudas. Yo pedía explicaciones... Un día fui a confesarme y le conté todo al sacerdote... Y él me dijo: "Tiene que dar gracias a Dios..." A veces pienso que, a lo mejor, la razón de mi enfermedad era ésta: ayudar a los demás escribiendo este libro: "Mi lucha por la vida"".

Con frecuencia palpamos la Providencia de Dios en la manera cómo Él va guiando nuestra existencia. Tal vez Mariam llegó a intuirla, pero aun en el caso nada veamos, solo la bruma que circunda nuestra vida envuelta en dolor, podemos estar seguros de que aquí o en la eternidad, aparecerá entero el puzzle, y obtendrán respuesta muchos interrogantes que ahora son puro misterio. Lo cierto es que, aunque no lo advirtamos, Jesús está junto a nosotros siempre, y más en el dolor.

José María Lorenzo Amelibia
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