Desde la altura de la montaña contemplo el bellísimo paisaje en tibio día de otoño.
La paz de la naturaleza se encuentra adulterada por el ruido sordo de la cercana autopista. Insectos parecen los vehículos vistos desde la atalaya.
Señor, ¿cuántos viajeros pensarán en ti? ¿Cuántos se habrán acordado al amanecer de elevar su corazón al Dios, alegría de nuestra juventud? ¿Cuántos fijarán su mirada en la trascendencia? ¿Por qué nosotros lo vemos claro, pero otros muchos ni siquiera levantan los ojos del ruin metal?
¡Qué lejos está el mundo de ti, Señor! Y tú, qué cerca de todos te encuentras!
Arde en nosotros el fuego de tu amor. Nos impulsa a pregonar en todas las direcciones: "Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a El!" ¿Por qué no se acercan a ti, Señor? ¿Qué testimonio damos los mimados de tu misericordia?
Hermano, no se nos entregó el don de Dios para disfrutar de él en forma egoísta, sino para difundirlo. Imposible ser cristiano sin el compromiso de extender el Reino. Cada uno disponemos de nuestro carisma. Deberás emplear el tuyo con celo para bien de los hermanos. Después, vuelve a interrogarte: ¿por qué están muchos hombres lejos de Dios?
José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com
Mi blog: http://blogs.periodistadigital.com/secularizados.php
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2