MITIGAR LA SOLEDAD DEL ENFERMO

Secularizados, mística y obispos: Josemari Lorenzo
13 ago 2015 - 19:22

Van pasando los tiempos en que visitar a un amigo enfermo en una clínica resultaba casi imposible. Se está abriendo el criterio en este sentido. Para ello es muy conveniente la habitación individual, y tras esta meta se camina en el siglo XXI. Costará, sin duda, alcanzarla, pero se conseguirá.

La compañía de algún familiar para los ingresados en el hospital, ayuda a una más rápida recuperación. Pero no todas las personas pueden gozar de esta suerte. Hemos conocido el caso de un joven inmigrante marroquí que padecía una grave enfermedad y hubo de permanecer internado varios meses. No tenía familia en España, y sus amigos trabajaban a más de setenta kilómetros. Así que estaba muy solo. Lo mismo ocurre a algunas personas mayores sin familia directa o muy distante de la localidad. Para solucionar estos graves problemas existen varias asociaciones de voluntarios, verdaderos ángeles de La Guarda.

Uno de estos buenos samaritanos afirmaba: "He perdido la cuenta de los años que llevo visitando enfermos. He ayudado a hombres y mujeres, viudos y solteros, a amortiguar su soledad y hacer un poco más agradable su estancia". Alrededor de ciento cincuenta voluntarios de distintas asociaciones actúan en Pamplona para aliviar un poco con sus visitas a los enfermos. Varios grupos están especializados en niños que suelen ser más retraídos y les cuesta integrarse cuando se organizan actividades en la clínica para ellos. Mas poco a poco se encariñan con sus monitores y consiguen así aliviar sus problemas y sanar más pronto.

Cuando el enfermo un tanto solitario se entera de la oportunidad de las visitas, él mismo suele pedir la ayuda de un voluntario y acepta con gusto su compañía.

Poco a poco van aumentando en nuestros centros de salud las "nuevas batas blancas". Las personas generosas que practican esta obra de amor al prójimo salen ellas mismas beneficiadas: "Ayudando a los demás - decía Ana Arroyo - se olvidan los propios males". La labor de estos voluntarios amigos de los enfermos completa y perfecciona de la de médicos y enfermeras, y dan un tono humano al centro de salud. Por supuesto favorece el prestigio del mismo y la mejor recuperación del enfermo. Divulgar esta feliz realidad ayuda a quitar un poco el miedo a la soledad hospitalaria.

Nota: Hoy día no conviene abusar de vistar a enfermos en clínicas. Son pocos los dias de permanencia y molestan muchas visitas al enfermo. Sean breves. En el artículo nos referimos más a enfermos crónicos que permanecen mucho tiempo en soledad. Esmerarnos en visitarlos.

José María Lorenzo Amelibia

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