Obispos: ¡Corazón como Javier!
A mis queridos obispos: ¡Oh si tuvieran todos nuestros obispos el corazón de San Francisco Javier, de Don Manuel González, o de San Pablo; no cesarían en su oración; y llorarían ante el Sagrario de día y de noche! Comunicarían su inquietud llena de angustia y a la vez de paz y esperanza a sus sacerdotes y almas consagradas; irían promoviendo una campaña de santidad, de oración, de fervor, de amor al Señor, único dueño de la conversión y salvación de todos. Aquí está el alma de todo apostolado.
Volvamos más los ojos a Dios que a la "función" de gobierno; y esto no sólo a nivel individual, se debe notar también a nivel colectivo.
Ver página en internet http://personales.jet.es/mistica