Obispos sed santos como
ÁNGEL RIESCO CARBAJO (Siervo de Dios)
* España. Berciano de Vidriales (Zamora) 1902 + Madrid 2 Julio 1972
Su familia era de humildes labradores. Vivían escasamente de una pequeña tierra. Por eso el padre marchaba los veranos a Tierra de Campos como jornalero temporero. A los doce años Ángel ingresó en el seminario de Comillas. En aquel lugar dejó buena fama por su simpatía, acercamiento a todos y vida de piedad. Allí fue creador de la Academia Misional, que tanto fruto fue produciendo con el correr de los años.
En un escrito suyo de aquellos tiempos de formación dice: "Aspiro, Señor, a ser un apóstol de vuestra mayor honra y gloria, que no descanse ni de día ni de noche de trabajar por Vos hasta caer rendido por el agotamiento de mis fuerzas. Mas necesito un corazón del temple de vuestro corazón. Dádmelo, Jesús, haz mi corazón según el tuyo". Sus tres amores fueron siempre Jesús y María. Y tenía gran afecto a su bautismo. Siempre que acudía al pueblo besaba con devoción la pila en que fue bautizado.
Sacerdote
Cantó Misa y fue destinado a La Bañeza, fue siempre un sacerdote de gran celo. Pastoreaba su grey centrando toda su actividad en el núcleo más íntimo del catolicismo, la Eucaristía. Era Jesús Sacramentado para él fuerza total de su apostolado. Y decía a sus feligreses: "La iglesia está abierta desde las seis de la mañana, hasta las dos de mediodía, y desde las tres y media de la tarde, hasta las 10 de la noche. Nos duele mucho entrar en la iglesia y hallar solo a nuestro Señor; queremos que tenga siempre a alguien en su presencia para adorarle. Las personas que ya se han comprometido, que sean fieles en hacer la vista al Santísimo Sacramento, y que se ofrezcan muchos para todas las horas".
¡La visita al Santísimo! Don Ángel la pedía a todos, y su ilusión era la adoración perpetua. Que Jesucristo sea el centro y la vida de nuestra queridísima parroquia, y se esforzó por que cuantos pudieran comulgar a diario visitaran a Jesús y rezaran el Rosario a la Virgen María. El viacrucis penitencial, todos los viernes del año. ¡Así pastorean los santos! Y así hierven las feligresías en las obras de apostolado, en el fervor misionero, en la caridad y amor hacia los enfermos, en la justicia social y en el amor fraterno.
OBISPO AUXILIAR DE OVIEDO
Lo "ascendieron" a Vicario General de Astorga. También allí fue admirado y pronto se fijaron en él para hacerlo obispo. Fue auxiliar de Oviedo. Dejó allí su huella de santidad bien marcada. En el año y medio de su permanencia en la diócesis fue querido y dejó huella. Se traslucía en él un nuevo estilo de pastor, como un anticipo del concilio que todavía no había llegado. Para sus compañeros los sacerdotes era un padre. En las visitas siempre acudía a los enfermos, los consolaba y si eran necesitados les daba una limosna con gran disimulo para no herirlos.
Cuando fue nombrado obispo auxiliar de Oviedo, en 1958, le encomendó el anciano titular, realizar las visitas pastorales a los pueblos peor comunicados. Comenzó D. Ángel con ilusión su pastoreo, pero hubo de interrumpirlo, porque se quedó sin voz, a causa de una afección en las cuerdas vocales. Aquella situación le supuso varios meses de inactividad y una operación quirúrgica. Hubo de guardar silencio total por prescripción facultativa. La comunicación con la gente había de realizarla con papel y lápiz. Esto le restringía notablemente el relacionarse, y había de contentarse con el mínimo. Para él fue un gozo aquella soledad; de esta manera pudo profundizar en su relación con Dios. Sacó fuerza para el resto de su vida que tan dura le iba a resultar, a causa de la marginación a la que inexplicablemente se le sometió con posterioridad.
Mons. Riesco pudo reanudar su ministerio después de este bache de salud. Así escribía. "He de consultar con los médicos otras varias cosas, para que este cacharro que llamamos cuerpo quede apto para el servicio del Señor con la máxima eficacia". Y siguió los meses siguientes su visita pastoral a caballo, a pie o en Land - Rover.
FUE NOMBRADO OBISPO AUXILIAR DEL ADMINISTRADOR APOSTÓLICO DE TUDELA
Llamó la atención el cambio de Oviedo a Tudela, por lo que suponía de humillación. Obispo auxiliar del administrador apostólico de Tudela (que era el arzobispo de Pamplona). No cabía en la cabeza de nadie. Los tudelanos, por supuesto, lo recibieron bien. ¡Con las ganas que tenían de disponer por fin de un obispo en la pequeña ciudad!
Parece ser que el drama de Don Ángel Riesco, obispo auxiliar del administrador apostólico de Tudela, comenzó en Avilés. El primero de mayo, el obispo en cuestión, habló claro en un núcleo industrial de Asturias ante la HOAC o la JOC. A todos los obreros llenó de entusiasmo escuchar a un hombre de Iglesia hablar así. Pero no gustó tanto a las autoridades civiles. El caso es que muy pronto fue relegado al ostracismo, a pesar del aplauso y afecto del pueblo y de casi todo el clero. Un obispo, todavía joven, despedido a córner, como se comentaba entonces en Navarra. Apenas se le daba oportunidad de trabajar en su ministerio. Ha sido un caso misterioso.
Pero ¿cómo era la vida espiritual de Don Ángel? Unos condiscípulos de él afirmaban que siempre había pedido al Señor humillaciones. Había profundizado mucho, durante los Ejercicios, en la tercera manera de humildad de la que nos habla San Ignacio de Loyola. Y de verdad escuchó Dios su oración. Mons. Riesco apreciaba el valor redentor de la humillación. Lo que aparentemente es marginación, puede convertirse en fuente de fecundidad. Él mismo decía: "Es mejor no pensar en ello y ofrecerlo todo, íntegramente, con santa entrega y alegría con el dolor de Jesucristo para que la caridad reine en el mundo..." Y vivía siempre alegre. No se amargó; ni protestaba contra nadie. Tuvo fe para superar la montaña de miserias humanas. Así escribe uno que le conocía bien: "Yo que era amigo de suyo, nunca le oí la menor queja contra sus calumniadores, a quienes trataba con la misma naturalidad y sencillez que a todos los demás, como si fueran amigos leales".
UNA CONGREGACIÓN DE MONJAS MUY ORIGINAL
Don Ángel Riesco, nuestro obispo de Tudela, se preguntaba: ¿Por qué los enfermos, los incultos, los pobres no han de poder profesar los consejos evangélicos? Y gracias a esta inquietud, llegó a fundar un nuevo instituto religioso. Citaba las palabras de San Pablo: "Eligió Dios a la necedad del mundo para confundir a los sabios, y eligió Dios a la flaqueza del mundo, para confundir a los fuertes." (1Cor. 1,27) Y así llegó Don Ángel a fundar la congregación religiosa más chocante de todas. Llamaba a los enfermos de su nuevo instituto "nuestros mejores".
Allí entraban mujeres seglares enfermas, libres de vínculos familiares o unidas a una familia, pobres o ricas, cultas o sin formación, gente, en una palabra, que no podía ingresar en otra congregación religiosa.
Se pensó que no fraguaría tal ocurrencia, pero fue tomando auge. La sede central se encuentra en La Bañeza; el edificio lleva por nombre "Ciudad misionera", y el Instituto, "Misioneras Apostólicas de la Caridad".
Don Ángel Riesco había pasado muchas horas a la cabecera de los enfermos. Apreciaba más la atención a los débiles que los puestos de relumbrón. Y enseñó a estas personas a escalar por los caminos de la santidad y el celo misionero; al estilo de Teresa del Niño Jesús.
Cuando veían nuestros tudelanos a don Ángel Riesco por su ciudad, ya comentaban que era un hombre santo. Pero muchos ignoraban esta fundación que llevaba entre manos para la salvación del mundo separado de Cristo.
José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com
Mi blog: http://blogs.periodistadigital.com/secularizados.php
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2