A nuestro queridos Obipos: El Padre Nieto nos cuenta que hacía doce visitas cada día al Señor Sacramentado.
¿Por qué no comenzar por potenciar la capilla del Obispado? ¿Por qué no hablar de corazón a corazón con los curiales para que se turnen, o hagan algo? ¿Por qué no comenzar antes por darles ejemplo?:
después de cada visita de un sacerdote a su obispo, acompañarle hasta el Sagrario y pedirle juntos los dos al Maestro solución y éxito en los problemas y en la labor pastoral.
Da un poco apuro, ¿verdad? Pues que se den cuenta los curas de que su obispo ha cambiado, que es más piadoso. En algunas diócesis ya han comenzado a darse cuenta.
Ver página en internet http://personales.jet.es/mistica