Retiro espiritual de mayo 2021 Retiro  mayo 2021. Pascua y la Virgen María

Retiro mensual

Retiro mayo 2021. Pascua y la Virgen María

vir sant

Antes de comenzar el retiro, aislarnos del mundanal ruido; ponernos muy conscientemente en la presencia de Dios. Del todo centrados. Invocar la ayuda del Espíritu Santo y de la Virgen María.  

Nos ponemos en la presencia de Jesús resucitado. Está aquí. En este  día de mayo, mes dedicado a la  Virgen María y en medio de la cincuentena pascual. Pedimos el auxilio a nuestra Madre para que nos ayude a practicar bien este retiro.

1.- Un año más ¿o un año menos? ¿Qué será el Cielo? Nos falta menos. Quisiera estar en la presencia de Dios. ¡Qué recuerdos más alegres la resurrección! Que nos merezcamos un poco esa felicidad. Que esa esperanza en el Cielo nos ayude. Danos, Señor, una gran esperanza; líbranos de la tentación de la desesperanza y ayúdanos a revestirnos de Ti.

2.- Jesús resucitado, ahora estás en el Cielo también con tu humanidad como amigo, como salvador; identificado con cuantos permanecemos en el mundo, con quienes han llegado a la patria del Cielo. Y de la misma manera tenemos tu presencia en el Sagrario, en todos los Sagrarios del mundo. Sentimos confianza, hacemos un acto de fe total, somos conscientes. Jesús, Dios y hombre verdadero, el resucitado está entre nosotros como entre los dos de Emaús.

3.- Conscientes de las celebraciones pascuales y de estar en el mes de la Virgen María, el mes de la Flores: con flores a María que madre nuestra  es. Señor, has enviado a tu Hijo a salvarnos y celebramos hoy con gozo el triunfo de la Resurrección y el recuerdo de la encarnación, de la redención, de la resurrección. Abre, Señor, nuestra inteligencia y nuestro corazón a estas realidades. Enséñanos a sentirlas, a gozar con ellas, que la fe en estos misterios tan profundos nos ayude a transformar nuestras vidas.

4.- Jesús, sigues vivo entre nosotros y no sólo en la Misa del Domingo en que recordamos la historia de Santo Tomás, cuando creyó después de verte. Estás con nosotros también ahora. Nos sigues, nos miras, te comunicas con cada uno de nosotros todos los días. Nos acompañas en las alegrías y en las pruebas. Si nos olvidamos, pronto nos reclamas. ¡Qué maravilla la realidad de la fe! Haz que siempre estemos junto a Ti y no permitas que nos apartemos de Ti.

5.- Jesús, eres para nosotros lo que fuiste para tus primeros discípulos. Yo creo en Ti y espero en Ti. Ellos cambiaron su actitud por la Pascua, ayúdanos a cambiar: alegría, decisión, confianza, deseo de apostolado. Dios es fuente de vida y de luz y de gozo, porque en Él está puesta nuestra esperanza; nos ha creado por algo y para algo. Y Dios es bueno, por eso hemos de estar siempre alegres y he de ser difusores del Evangelio. El gozo de Dios Padre, Salvador y Redentor es ayudarnos, librarnos. Cristo resucitado es en nuestro corazón como un manantial en el desierto. Jesús resucitado inspira amor y ternura y simpatía a sus seguidores.

6.- Jesús ha resucitado y nos hace participar a todos de su alegría y esperanza: "El que cree y vive en mí, aunque hubiera muerto vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre". Merece la pena ir tras el Maestro. La Resurrección de Jesús sigue hoy afectándonos y nos empuja en el camino que seguimos, y nos hace vivir el gozo de Jesús. Esta fe transforma nuestras vidas.

7.- Nos llenamos de ánimo para seguir viviendo esta experiencia de Dios: hoy en la Resurrección de Jesucristo. Sentimos a Dios cerca de nosotros y Él nos anima a practicar el bien. Le agradecemos y pedimos que habite en nosotros, que vivamos con alegría este misterio de la Resurrección.

8.- Sé que por la Eucaristía mi vida terrena tendrá un final feliz; no concluirá con la muerte. Enséñanos, Jesús a estar cada vez más atentos a la Eucaristía: Misa, Comunión, Presencia Real en el Sagrario. Tu cuerpo es alimento de vida eterna; me complazco de todo en Ti, mi Dios y Señor. No permitas que jamás me aparte de Ti.

9.- Acuérdate, Virgen María, díselo a Jesús: todos los hombres, todos estamos llamados. Haz que seamos también escogidos, porque por todos ha muerto tu Hijo y ha resucitado.

10.-. - El mejor reflejo de la Santísima Trinidad en este mundo es la Eucaristía: ahí estás Jesús, Dios y hombre verdadero, consustancial con el Padre por la filiación, y con el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. ¡Y estás resucitado, porque la muerte no tiene poder sobre Ti! Me entrego a la Eucaristía. Me entrego a la Santísima Trinidad. Virgen María, estás del todo dentro del misterio, llévanos. Eucaristía: ahí está Jesús amando al Padre, ofreciéndose al Padre. Me ofrezco al Padre contigo Jesús, amo a Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo.

11.- Ponernos de parte de Jesús delante de los hombres; del todo convencidos de que Cristo se pondrá de nuestra parte, ante el Padre celestial. Si tropezamos en el camino, ayúdanos a levantarnos, Señor.

12.- Dicen que no puede existir amor profundo a Jesús en el corazón que no comprende su propia maldad o imperfección. Si profundizamos en el nuestro hemos de reconocer nuestras culpas, porque hemos pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Danos tu amor, un amor profundo hacia Ti, Jesús.

Estas ideas vividas en la oración común una mañana de abril han de perdurar en nosotros con amor repitiéndolas varios días en la oración diaria y nos sirven para practicar una mañana de retiro.

EXAMEN PRÁCTICO

4.- Pensar cómo celebrar el gozo pascual todos los días, renovándolo precisamente el Domingo, en torno a la Misa.

5.- Proponerme adorar a Jesús resucitado junto a María.

7.- Examinar cómo es mi devoción a la Virgen María: afectiva, racional, real, de mera oración, que impregna mi vida entera…

9.- ¿Me ayuda María en mi confesión y en mi comunión?

10.- ¿Qué voy a hacer para que cuando vea una imagen de María se eleve mi corazón a ella y a Jesús?

 Terminamos el retiro con un coloquio con Jesús y con María; recordamos los propósitos del año, de los últimos ejercicios espirituales y nuestro propósito de mes relacionarlo con la Virgen María y el cumplimiento mejor de nuestras determinaciones espirituales.  Poesía Dime, padre común, pues eres justo

«Dime, Padre común, pues eres justo,

¿por qué ha de permitir tu providencia,

que, arrastrando prisiones la inocencia,

suba la fraude a tribunal augusto?

»¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto

hace a tus leyes firme resistencia,

y que el celo, que más la reverencia,

gima a los pies del vencedor injusto?

»Vemos que vibran victoriosas palmas

manos inicuas, la virtud gimiendo

del triunfo en el injusto regocijo.»

Esto decía yo, cuando, riendo,

celestial ninfa apareció, y me dijo:

«¡Ciego!, ¿es la tierra el centro de las almas?»

Bartolomé Leonardo de Argensola

José  María Lorenzo Amelibia Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com Mi blog: https://www.religiondigital.org/secularizados-_mistica_y_obispos/

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