Es difícil tratar bien a los curas, pero ahí van algunos consejos de gramática parda.
Nunca nada que huela a reproche; siempre al intentar corregirles, hacerles ver antes el concepto elevado que de ellos tenemos.
Estimularles con el ejemplo propio, es la mejor recomendación.
Ofrecerles el trato de tú, a no ser que se empeñen en hacerlo de usted.
Que te vean espiritual hasta las últimas consecuencias, pero que sea con sinceridad, de lo contrario se darán cuenta de la hipocresía.
Hablarles siempre desde la propia experiencia de fe, pero sin alarde, con sencillez y humildad.
Que vean siempre les habla su obispo con gran fe y con sinceridad.
Aunque esto parece elemental, piensa querido obispo, si tratas así a tus curas y de lo contrario, pedir fuerza a Dios para cambiar.
José María Lorenzo Amelibia
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