El Vaticano protestó el viernes ante Bélgica por los registros realizados en oficinas de la Iglesia y en la casa de un cardenal por parte de agentes que investigan abusos sexuales a menores llevados a cabo presuntamente por sacerdotes católicos.
Y han llegado a retener hasta nueve horas a varios obispos e incluso a registrar sepulcros por ver si encontraban alguna prueba contra posibles pederastas.
Ha sido la noticia de hoy triste y repulsiva. Da la impresión no precismente de buscar la justicia, sino de ensañarse contra la Iglesia Católica. Lo lamentamos.