En la ordenación de Carmelo Borobia como obispo

Recuerdos útiles

En la ordenación de Carmelo Borobia como obispo

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No ha podido ser mi asistencia a tu consagración episcopal. En estos momentos está celebrándose la ceremonia. Te estoy acompañando desde aquí con todo el fervor de mi espíritu. He estado haciendo un rato de oración por ti. Que el Señor te colme de esa gracia abundante que va a necesitar como sucesor de los Apóstoles. Creo que a esta hora ya habrá descendido sobre ti el Espíritu Santo. ¡Quién te iba a decir hace treinta y algún año que ibas a ser como Don Enrique Delgado Gómez! El tiempo pasa y Dios se ha fijado en ti. Me alegro contigo en el Señor.

            Recuerdo en estos momentos muchas conversaciones que teníamos en la amistad por aquellos claustros del seminario de Pamplona. Pero ahora lo verdaderamente importante es lo que ha de venir.

Yo, desde mi condición eclesial un poco indefinida, desde mi vida de fe y oración, te prometo acompañarte sin molestarte mucho con la oración insistente.  Los que pertenecéis al cuerpo Episcopal necesitáis más que nadie de motores del espíritu.  De almas orantes. Sé que tendrás muchas. Pero te va a hacer falta porque tu obra no es nada fácil, y menos en este final del siglo XX.

            Carmelo, si en algo te envidio de verdad es porque estás en un estado en el que te es más fácil evangelizar, anunciar la Palabra de Dios. Es que tienes en tus manos como los Apóstoles una parcela importante de la Iglesia y el campo es grande. A quienes estamos en esta situación nuestra nos resulta más difícil. Aunque siempre hay pequeños rincones donde se puede evangelizar. Esto mismo por lo que te envidio es y será tu gran preocupación y responsabilidad, consciente de la frase de San Pablo: "Ay de mí si no evangelizare".

Tal vez en estos momentos estés dando la vuelta alrededor de la

Basílica impartiendo tu primera bendición episcopal. Yo la recibo porque sé que es universal.

            A las madrugadas, cuando me levante para hacer oración, te tendré ya presente. Tú no te olvides de este viejo amigo. Que resulta un poco triste dejar la amistad sólo para el Reino de los Cielos. A ver si veo en alguna ocasión tu letra, cara de ver. Y a ver si nos vemos algunas veces. Espero que sea este mismo mes, pues según me han dicho se va a organizar una comida fraternal de condiscípulos con ocasión de tu episcopado.

Un abrazo muy fuerte, Carmelo. Mi  alegría junto a ti. Mi felicitación y mi amistad. En el mismo día de tu ordenación, 9 de junio 1990

José María Lorenzo Amelibia                                         Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com               Mi blog: https://www.religiondigital.org/secularizados-_mistica_y_obispos/  Puedes solicitar mi amistad en Facebook https://www.facebook.com/josemari.lorenzoamelibia.3                                          Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2

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