Una pegatina curiosa

Secularizados, mística y obispos: Josemari Lorenzo
19 jun 2010 - 13:13

En uno de mis paseos por el monte encontré una pegatina adherida a un hierro, que ha merecido con frecuencia mi reflexión. Copié su contenido. Dice así:

"¡Todavía no!, dijo un niño en sus juegos. Cuando crezca un poco más, ya pensaré en la cosas de Dios. ¡Todavía no!, dijo el joven. Cuando vea prosperar mi negocio, tendré más tiempo para mis asuntos espirituales. ¡Todavía no!, dijo el hombre. Mis hijos me necesitan ahora. Cuando crezcan y estén colocados, tendré más oportunidad para pensar en mi alma. ¡Todavía no!, y cumplía los cincuenta... y los sesenta... pronto me jubilaré y entonces podré reflexionar. Y así en plena juventud con el "¡Todavía no!," murió. Vivió y murió sin esperanza. ¡¡¡ Encuéntrate HOY MISMO con Cristo!!! Mañana puede ser demasiado tarde.: ¿llegarás hasta mañana? Conviértete y entrégate hoy a Dios."

Ojalá la consideración de este texto te haga el mismo bien que ha mí. Cuando una persona trata de tomar una decisión que implica sacrificio o cambio de costumbres, es normal reaccionar con un "todavía no", "otra vez será". Y así va pasando la vida; sin mejorar notablemente nuestra conducta. La pereza y comodidad se nos mete hasta el fondo del alma. ¡Qué bellamente lo reconocía nuestro Lope de Vega en uno de sus sonetos: "¡Cuántas veces el Angel me decía: -alma, asómate ahora a la ventana; verás con cuanto ardor llamar porfía. Y cuántas, hermosura soberana, -mañana le abriremos, respondía, para lo mismo responder mañana."

Cuando uno llega a la madurez fisiológica le dice el médico: -Tiene usted que cambiar de costumbres alimenticias. Vaya eliminando las grasas y la carne; debe comer más pescado, fibras, frutas... A veces cuesta aceptarlo.

Duele mucho prescindir del cigarro, del recreo con los amigos alrededor de una mesa, con la copa de pacharán y la conversación divertida. Pero al fin vence la sensatez, y nos sentimos más hombres y mujeres, más racionales. Ha triunfado la voluntad frente al capricho, por muy agradable que éste sea.

Y nos parece lógico cuando se trata del bienestar del cuerpo o de la mente, mas si anda por medio el alma o la salud eterna, ya se nos nubla la vista.

Amigo enfermo, tal vez hayas ingresado en la clínica o permaneces una temporada en baja laboral, porque tu estado particular lo exige. Ahora sí, es tiempo de cambiar.

Quizás tengas que dar un giro de ciento ochenta grados en tu vida con relación a Dios. Entrégate al Señor del todo. El te ayudará.

Solamente disponemos de una oportunidad en este mundo; la otra vida es definitiva. La hora actual jamás volverá a sonar. La gracia de Dios se encuentra hoy junto a tu alma. Aprovecha la ocasión y entrégate al Señor, porque tal vez sea ésta la última vuelta que da alrededor de ti. "Si escuchas hoy la voz de del Señor, no endurezcas tu corazón".

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