El placer y el dolor evangélicos . Puntos de meditación para el 27-2-10

1.- Miro el evangelio, Jesús, y veo que los seguidores de Juan el Bautista estaban en ayuno, pero los tuyos, no. Vinieron unas personas y te preguntaron a ver por qué no practicaban el ayuno sus discípulos. Y esta es tu respuesta: "¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día ayunarán"


2.- Me doy cuenta, Señor, de que nuestra vida cristiana no puede ser siempre de sacrificio. También tengo que saber disfrutar de tantas cosas honestas que existen. No es racional y ni siquiera cristiano el no concederse placeres honestos, aunque comprendo aquel tercer grado de humildad de los santos que eligen siempre lo desagradable. Ayúdame también en los momentos de expansión

3.- Pero la realidad cristiana es que Tú, Jesús, nos has enseñado esto e incluso nos diste ejemplo asistiendo en algunas veces a banquetes. Pero es preciso fijarme también en la segunda parte: "Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día ayunarán". Hay momentos en la vida también de ayuno, de sacrificio y penitencia.

4.- Sé por otra parte que el sacrificio voluntario nos da fuerza, y ayuda a "completar lo que falta a la pasión de Cristo", porque Tú nos redimiste con el sufrimiento. Petición de equilibrio en todo.

5.- Que sea para mí el placer, Señor, como la gota de aceite en las bisagras; es necesario. Pero no hay que anegar de aceite las bisagras. Sería perjudicial. Señor, ayúdanos a saber llevar una vida recta; a estar siempre unidos a ti; a seguirte por los caminos del Evangelio. Que nuestro ideal no sea el placer, que seas Tú, Señor nuestro ideal y vida.

6.- Y Tú, Virgen María, concédenos aprecio al bendito dolor, y la humildad infunde en nuestro corazón.
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