Mi testimonio

Había pedido a Dios con fervor, con mucha fe y confianza, en los últimos años de mi carrera sacerdotal el don de la perseverancia en mi compromiso de celibato. Lo seguí pidiendo con súplica incesante en mis años de sacerdocio. Mi oración la hacía en estos tiempos, imitando a Jesús en el Huerto: “pronus in terra”.



Caí en profunda depresión e hice todos los posibles para continuar en el ministerio. Pero no pude. Salí del clero, como veremos en la narración. Y Dios – que me parecía no escuchó mi petición - me la ha concedido de una manera distinta: mantener y vivir mi vocación sacerdotal hasta mi ancianidad, celo de evangelizar y un intenso fervor hacia lo divino. Él sabe por qué.

He cumplido ochenta y tres años. Soy sacerdote, pero no pertenezco al clero. Nuestras jerarquías desde hace varios siglos consideran que el sacerdote de rito latino ha de ser célibe. Por eso a quienes optamos por casarnos, nos excluyen del clero. Pero siempre seguiremos con el carácter sacerdotal.
He conocido a muchísimos compañeros que, al igual que yo, han procurado vivir el sacramento del Orden que recibieron en su interior, y dentro de la normativa actual.

La misericordia de Dios me ha conservado en fe, esperanza y amor: así lo deseo. Y suplico, como el Buen Ladrón, que pronto ya me acoja en su Reino. Pedid por mí al Señor.
Con fecha 15 de septiembre del 2015 publiqué por Internet el libro “Mantenemos nuestra vocación sacerdotal”. He enviado centenares de copias. Si no lo tienes puedes pedírmelo a mistica@jet.es


José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com
Mi blog: http://blogs.periodistadigital.com/secularizados.php
Puedes solicitar mi amistad en Facebook pidiendo mi nombre Josemari Lorenzo Amelibia
Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2
Volver arriba