¿Felicidad sin fe, que es bella y atrayente?

Ser y vivir hoy, el blog de Urbano Sánchez
01 ene 2009 - 09:14

“¡Feliz Navidad, feliz año nuevo!”, frases corrientes en estos días. Y al desear felicidad pensamos en el bienestar general, en la salud, el trabajo, una buena economía, muchas diversiones, en que lo pase bien y nada malo le suceda a quien felicitamos. Es decir, queremos todos los ingredientes de la felicidad pero sin incluir la fe: una felicidad en la que no entra la dimensión trascendente, en la que está ausente la fe en Dios.

Sin embargo muchos creyentes no pueden separar de la felicidad la fe que es lo más grande de su vida, la roca que les sostiene en las dificultades y la energía para superar los problemas diarios. Es la luz y la fuerza para vivir, un factor indispensable para su felicidad. Estoy con ellos, y añado algo más: esta fe que salva es bella y atrayente por muchas razones. Merece la pena, a modo de felicitación, desear que todos los cristianos interioricemos y demos testimonio de que la fe también nos fascinó por su belleza.

La belleza como la armonía de valores éticos.

Entre las muchas definiciones de belleza está la del esplendor del orden, de la realidad o de la forma, “esplendor de la forma a través de la materia”.

Pero también existe la belleza interna de las personas, que se refiere a su conjunto de valores y de la personalidad.

Hay belleza donde existe armonía, mesura y, por qué no, virtud. No es bello lo desmesurado lo que desborda el justo medio y resulta inarmónico o es considerado como un vicio.

¿Y qué es lo opuesto a la belleza? La fealdad que estimula el descontento y engendra una percepción profundamente negativa del objeto. Si lo bello agrada, produce placer, por el contrario, lo feo disgusta. Siempre la belleza es fuente de alegría y entusiasmo y, en la misma medida, despierta ilusión.....es lo que despierta un rostro bello. Y mucho más contemplar los valores éticos de la persona.

La fe es bella y atrayente

Al proponer la atracción de la fe cristiana nos referimos a su contenido pues la fe como tal es la llave-clave que abre el tesoro cristiano. Es obvio que para los ateos la fe cristiana no diga nada pero para los creyentes practicantes la fe merece el calificativo de bella y atrayente. ¿Razones?

-centra su mensaje en la persona, obra y testimonio de Cristo, la persona más fascinante de toda la historia;

-fundamenta una imagen de Dios como padre misericordioso y providente, cercano a los problemas de sus hijos. Un Dios muy diferente al Dios juez y vengador;

-aplica al mundo las perspectivas del Reino de Dios, proyecto de Jesús para salvar a los hombres y humanizar al mundo con la revolución que propone para la identidad personal, las relaciones, tareas, etc.;

-abre nuevas perspectivas a los hombres con la esperanza en todas sus dimensiones;

-ofrece un sentido a la vida en general y en particular al trabajo, al dolor, a las relaciones interpersonales y a la misma muerte;

-revela la presencia y actuación de Jesús en la vida de cada persona, desde el nacimiento hasta la muerte, con la luz del Evangelio y con la fuerza de su gracia;

-justifica las exigencias cristianas al presentarlas como manifestaciones de la “mística” del seguidor de Cristo y colaborador en su obra;

-presenta a la Iglesia como la comunidad elegida por Jesús para continuar la obra del Reino de Dios;

-descubre el gran secreto de cristianos que fascinaron a la humanidad como han sido, por ejemplo Juan XXIII y Teresa de Calcuta: la fe interiorizada y vivida en su compromiso eclesial.

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