QUÉ NOS HACE SUFRIR

Ser y vivir hoy, el blog de Urbano Sánchez
02 jun 2013 - 20:09

De tres fuentes principales brota el sufrimiento, dolor o simplemente la cruz que afecta negativamente y hace padecer a las personas. La primera, es externa como sucede con las enfermedades y los ataques de cualquier tipo. La segunda fuente proviene de causas íntimas como sucede con la soledad y la tristeza. Y la tercera la padecen quienes imitan al buen samaritano: sufren porque comparten el dolor ajeno. Conviene tener presente que el sufrimiento depende de la emotividad, de esa sensibilidad o campana de resonancia. Porque la misma causa, a unos afecta como cien y a otros como diez. Existe la relatividad en el sufrimiento o cruz

1-La cruz externa.

Está integrada por factores que proviene del exterior a la persona que sufre. Son los obstáculos a la felicidad. Como ejemplos, algunas situaciones tales como la persona que:

-es injustamente criticada, traicionada, rechazada y hasta condenada;

-se siente aplastada por la enfermedad, los fracasos o la ancianidad;

-le duele de modo especial la humillación cuando la marginan;

-vive sin consuelo alguno. Está abandonada de todos, familiares y amigos;

-se indigna porque no respetan sus derechos y porque no tiene medios para su defensa;

-pierde a los seres queridos, familiares o amigos. Y con su ausencia, en

muchas personas, muere también la ilusión por vivir;

-la detectaron una enfermedad incurable y sabe que pronto terminará en una

silla de ruedas o postrada en la cama y que pronto morirá. Pero no quiere morir porque su presencia es necesaria para los seres queridos;

-es acosada por enemigos, o por toda clase de injusticias y persecuciones;

-es mayor de edad, cada vez menos útil, menos llamada y tenida en cuenta;

-vive muy dependiente de los demás para todo;

-tiene mala suerte en la vida. Fracasó en sus aspiraciones;

-en su vida religiosa padece de fuertes y continuas tentaciones como invitación al mal que rechaza. Y más, cuando se trata de las tentaciones llamadas diabólicas;

-está sumergida en un clima de violencia, bien familiar, social, profesional o política….que le quitan la paz.

2. La cruz interna

A la segunda fuente proviene de causas personales y la denominamos cruz interna. Íntimamente sufrimos porque

-la actitud soberbia a la postre pasa factura en el dolor interno. Es la actitud de quien defiende y no reconoce sus errores y pecados, de quien no escucha los consejos ni sigue el tratamiento médico;

-el egoísmo de quien solamente busca el bien para sí mismo, permanece insensible a los demás….llega un momento en que el prójimo le trata igual y queda aislado;

-el que injustificadamente causa sufrimiento a otras personas, tarde o temprano, sufrirá los efectos de la venganza;

-las explosiones del mal carácter, de ira, agresividad, orgullo…humillan al prójimo, rompen la unión, dañan y aislan a la misma persona;

-el impaciente, el desanimado, el depresivo….sufre y hace sufrir al prójimo;

-el amor desordenado a personas –los apegos- terminan en exigencias mayores que no se pueden satisfacer y en el enfriamiento de la vida espiritual. A mayor apego, menor unión con Dios;

-las dudas frecuentes y los escrúpulos de conciencia martirizan a quien cree ofender continuamente a Dios. O al que no saber qué camino tomar. El sufrimiento es mayor cuando el creyente y piadoso se siente apartado de Dios;

-cualquier ofensa, el pecado. provoca el sentimiento de culpa que atormenta así como la confesión da la paz;

-los ataques fuertes y continuos contra las virtudes pueden provocar el pecado y el desánimo en la vida religiosa;

-los fracasos que generan desánimo, el miedo que paraliza y la cobardía que apaga la autoestima;

-la enfermedad y más si es incurable y progresiva bloquea la realización personal de quien se siente inútil, dependiente de otros…;

-la mala suerte frustra las legítimas aspiraciones de quien se ve como un pobre hombre ignorados y humillado;

-como se dice “Dios perdona pero la psicología no olvida”. Y ahí está el sufrimiento de quien quiere salir de la droga, del juego, del alcohol;

-los pecados también son causa de enfermedades, cruces y sufrimientos. Se dice que “Dios castiga y no con palos”;

-la ingratitud de personas o entidades a los que el individuo se entregó totalmente, provocan muchos sufrimientos y quitan deseos de servir-amar.

3-La cruz compartida

La persona sufre al compartir el dolor ajeno, bien por lazos de sangre, bien por vínculos sociales o bien como una manifestación de la fe en una de las obras de misericordia.

-es el sufrimiento de los padres por las enfermedades de los hijos;

-la compasión con dolor del buen samaritanos al ver a un prójimo muy necesitado.

-la cruz de cuantas personas intentan paliar el hambre de los desnutridos y no pueden;Y….la lista es muy larga. Basta con leer el artículo pasado, “sufrir con el que sufre” que ofrece múltiples respuestas

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